lunes, 10 de diciembre de 2012

Promoción Especial de Ediciones en Danza



Celebrando los dos años de Regale Poesía, el sello editorial Ediciones en Danza comparte con nosotros unas maravillosas ofertas para regalar en estas fiestas



Jorge Leónidas Escudero
 Poesía Completa + Atisbos 
los 2 títulos a
 $ 150.-

Alberto Muñoz
 Camiones, Trenes,  Pianoforte, El levantador, El Naturalista 
los 4 títulos a
$ 150.-
                    
 Eduardo Mileo
Poema del amor triste, Poemas sin libro, Muro con Lagartos, 
Mujeres, Poemas del sin trabajo
los 5 títulos a 
 $ 120.-

Javier Cófreces
El ojo de agua, Tránsito, Canción de amor vegetal 
los 3 títulos a
 $ 100.-

Miguel Gaya
Los poetas salvajes, Lo efímero y otros poemas inestables, El alma y otros poemas
los 3 títulos a
  $ 100.-

Joaquín Valenzuela
 Actividad Física, Doméstico, Varamientos Pampa 
los 3 títulos a
 $ 80.-

Graciela Cros
Libro de Boock, La cuna de Newton, Mansilla 
los 3 títulos a
$ 80

El cerco (Federica Rosenfeld)
Esta es mi Storni (Selección de Alfonsina por Diana Bellesi)
El cántaro (Beatriz Vallejos)
los 3 títulos a
 $  100.-

Estuario (Marisa Negri)
Los que van a morir (Gabriela Franco)
El jardín santo (Catalina Boccardo)
los 3 títulos a
$ 80.-

Lejía/No es el aura de Kant (Cristian Aliaga)
Estación/Tierra/Nada (Andrés Cursaro)
La Selva Fría (Silvia Castro)
los 3 títulos a
 $ 100.-

Hueso (Natalia Fortuny)
Aletheia/Ramalaje (Ignacio Uranga)
Lengua materna (Rosa Lesca) 
los 3 títulos a
$ 80

Para aprovechar esta oportunidad comunicarse por mail con Isabel Cobas edendanza@gmail.com
www.edicionesendanza.com.ar

Esta promoción sólo es válida por venta directa en la editorial, no en librerías

Dónde conseguir libros de Hilos Editora


  • La Editorial Hilos nos envía sus puntos de venta en el país.



    CAPITAL FEDERAL
    Librería Antígona. Avenida Callao 737
    Librería Clásica y Moderna. Avenida Callao 892
    Librería Proeme. Avenida Callao 1012,
    Librería Deshoras. Avda. Córdoba 1541
    Librería Hernández. Avenida Corrientes 1311
    Librería Hernández. Avenida Corrientes 1436
    Ediciones del Sol SRL. Avenida Corrientes 1543
    Ediciones del Sol Liberarte. Avenida Corrientes 1555
    De La Mancha Libros. Avenida Corrientes 1888
    Avenida Entre Ríos
    Librería Badaraco. Entre Ríos 1055
    Papateodosio. Esmeralda 887
    Librería del Mármol. Lavalle 2015
    Libros del pasaje: Thames entre El Salvador y Costa Rica
    Lilith Libros. Paraguay 4399
    Librería Otro Mundo, Armenia 2432
    Abufalia Libros, Borges 1985
    Crak Up, Costa Rica 4767
    Prometeo Libros. Honduras 4912 
    Librería Eterna Cadencia. Honduras 5574
    Librería Mil Grullas. Malabia 1968
    Librería Norte, Avda. Las Heras 2225 
    Librería Antígona. Avda. Las Heras 2597
    Librería Santa Fe. Avenida Santa Fe 3253- Alto Palermo- Local 2012 
    La Barca Libros. Scalabrini 3048
    Soho Libros, Librería del Pasaje. Thames 1762
    Rayo Rojo, loc. 22. Avenida Santa Fe 1670
    Librería Paidós. Avenida Santa Fe 1685
    Librería Santa Fe I. Avenida Santa Fe 2376
    Librería Santa Fe II. Avenida Santa Fe 2582
    Mascaró. Avenida Santa Fe 2928
    Menéndez Libros. Paraguay 431
    La Cita Libros. Austria 1866
    Guiraud Libros. Avda. Coronel Díaz 1492
    Oliverio Libros. Arenales 916
    Librería Fedro. Carlos Calvo 577
    La Boutique del Libro. Chacabuco 459
    Libros La Teatral. Lacroze 1860
    Librería Paradigma. S. de la Independencia 826. 
    Librería Paradigma. Maure 1786
    Librería El Gato Escaldado. Avda. Independencia 3548
    Cúspide Libros . Montes de Oca 1601
    Librería Santa Fe. Avda. Cabildo 605
    Librería Tiempos Modernos . Cuba 1921 

    Caleidoscopio Libros. Echeverría 3268

    PROVINCIA DE BUENOS AIRES
    Martínez
    La boutique del Libro. Arenales 2048
    LA PLATA
    Librería Capítulo II. Calle 6, N 768
    MAR DEL PLATA
    Librería Fray Mocho. Belgrano 2877
    Güemes 3381, Sibelius Libros
    ZARATE
    Juanele Libros. Andrade 59
    CÓRDOBA CIUDAD
    el Espejo Libros. Deán Funes 163, Local 4P
    ROSARIO
    Oliva Libros. Entre Ríos 548 
    SANTIAGO DEL ESTERO
    librería Demasi Felix y Miller Kenneth SH. Independencia 221

    Dónde conseguir libros de Ediciones Ruinas Circulares

















    Ruinas Circulares Ediciones, nos manda sus puntos de venta:

    Ciudad de Buenos Aires
    Y su doble. Rodriguez Peña 698

    Mythos. Güemes 4374

    Antígona. Las Heras 2597 / 
    Corrientes 1543

    De Ávila. Alsina 500

    Santa Fé. Callao 335

    Caterva. Esmeralda 887

    La libre. Bolívar 646

    Librería Norte. Las Heras 2225

    El Hacedor. Ramírez de Velasco 606, Villa Crespo


    Menéndez. Paraguay 431

    Libros del Pasaje. Thames 1762

    Antigua casa Palumbo, Av. Corrientes 5457, Villa Crespo

    El Gallo Cantor, Av. Corrientes 1372 (galería)

    Rincòn del Anticuario, Junin 1270

    El gato escaldado, Independencia 3548

    De Avila, Alsina 500
    Santa Fé, Callao 335

    La barca, Scalabrini Ortiz 3048

    Crack-up, Costa Rica 4767

    Obel Libros, Corrientes 1230

    Paidós-Del Fondo, Santa Fe 1685

    Oliverio, Arenales 916


    La Plata

    Estant Libros, Av. 7 Nro.815


    Castelar, Pcia. Bs. As.

    La cueva, Arias 2354


    Adrogué, Pcia. de Bs. As.

    La Boutique del Libro. Boullevar Shopping


    Quilmes

    Ramos, Mitre 581

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    Ediciones Recovecos
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    Alción editora
    Ediciones Del Dock
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    sábado, 1 de diciembre de 2012

    Las sanadoras, de Marisa Negri


    El bicho

    El hijo del panadero mira por el rabillo del ojo
    le zumba un bicho en la cocina
    el Capitán debajo de la mesa
    el hueso del puchero entre los dientes
    la mosca sobre el hueso
    El chico se ladea
    una vez
    otra vez




    Las rodajas de jengibre sobre la tabla
    Berta sobre el cuchillo
    zumba el bicho
    zumba zumba zumba
    todos tenemos un bicho dentro de la cabeza



    Quiero los duraznos de la frutera
    todos
    El licor de las hermanas
    ¿Es la voz de la mosca?
    El día que subimos al techo no fui yo
    fue el bicho


    Los bichos tienen mil ojos
    con cerrar la mitad les basta para dormir




    Inventos
    Ningún bicho puede hacer casa en el cuerpo




    Me darán un trompo
    si les llevo el bicho envuelto en alcohol.



    ....

    Oración por las que salen en las revistas

    Oh pecadoras
    advierto
    Los ángeles también leen la revista Femirama.


    Vendrán por agua
    flotando en la ciénaga


    Un desfile de sábanas sin mácula
    cubrirá las carnes suntuosas


    Oh pecadoras
    arrepiéntanse
    han desatado la furia de los órdenes celestes


    Yo Paulina
    humilde secretaria del Padre
    nado por vosotras


    ....

    La barca de la fiebre


    En la pieza una bujía ensancha las sombras.
    Arde el brasero, arde la frente de la hija.
    La huesera escurre los trapos en la palangana fría.
    El agua mece en la frente de Consolación


    Tengo sed, cúreme, dice por lo bajo


    La vieja toma en brazos la barca de la fiebre y canta:
    Murió el Capitán y lloré hasta caer dormida.
    Recé para que volviera.
    La luz de la vela oscilaba sobre su manto negro.
    Pero ningún Barquero vino a visitarme.


    Las sanadoras, Marisa Negri, Ediciones en Danza, 2012.



    domingo, 21 de octubre de 2012

    A boca de pájaro (Liliana Campazzo) Vela al viento 2012


    Liliana Campazzo nació en Buenos Aires y vive en El Cóndor, Viedma, Rio Negro. Es docente, bibliotecaria y coordina talleres de lectura y escritura.
    Publicó: Firme como el ocaso (1991), De no poder (1992), Las mujeres de mi casa (1998), Quieta para la foto (2003) Yuyo seco (2006) Escritos en el vidrio (2009) A boca de pájaro (2012)



    De regreso de la 3era Feria del Libro de Viedma compartimos con ustedes algunos poemas de su último libro:

    XIV

    Unos sauces apoyados en la margen del río Chubut
    son la referencia del viento que no está
    la hora tan calma
    parece no existir
    no hablamos en las mañanas
    ni comentarios
    del tipo
    qué lindo día
    nada
    ese silencio
    es
    lo que demuestra
    la perfección de la hora
    el auto deja de ser casa
    otra vez en movimiento
    arrastra un yuyo seco
    que se metió entre sus ruedas en el último zanjón

    El café deja sus huellas
    en los bordes sucios de las tazas.


    IV

    Pájaro.
    Barrer la lluvia
    ahora.

    Chispazo de pájaro
    en los ojos de esa mujer
    que guía unos chivos.

    Se cruzan sus ojos con los míos
    esos que apoltronados
    no se animan a meterse entre su piño
    mis ojos viajan cómodos
    junto a mi cabeza
    dentro del auto.
    Hay mujeres vivas
    todavía.
    Ellas saben esperar
    caminan sobre la huella de una magia.

    Llevan en sus bolsas otras plantas
    otras piedras
    otras plumas
    no tienen ni una gota
    de miedo
    saben los nombres de los pájaros
    los nombran
    dicen en susurros
    rayadito
    chucau
    loica
    monjita.

    Estos ojos míos
    cómodos
    esta lengua mía
    corta
    estas manos mías
    quietas
    dicen
    Pájaro.

    miércoles, 5 de septiembre de 2012

    Tres libros de poesía de María Teresa Andruetto en nuestra biblioteca virtual


    Pavese, Kodak y Beatriz, son los títulos que nos hizo llegar su autora, María Teresa Andruetto, para compartir con los lectores. Ya están disponibles en nuestra Biblioteca Virtual de Issuu.




    lunes, 27 de agosto de 2012

    Selección natural, de Soledad Castresana


    Liebre
    Una estrella
    me imanta los ojos.
    Se escucha un estruendo.
    Espero en la luz.

    ...

    La supervivencia del más leve
    Una hormiga
    carga una espina.

    En la punta
    una mariposa
    descansa.

    ...


    Lagartija
    Un órgano de la piedra
    se separa y corre
    de vuelta al sol.

    ...

    La supervivencia del más leve
    Van a soltar al tigre.
    Va a saltar.
    Voy a esperarlo con la boca abierta.

    ...

    Tío Luis
    Bordaba manteles
    porque no podía
    imaginar un cuerpo
    para sus manos.



    Poemas del libro Selección Natural.

    viernes, 24 de agosto de 2012

    La epigrafista, de Paulina Vinderman



    Ya no me reconforta abrazar la ciudad.
    La soledad del mediodía esta vez es brutal.
    Duelen los huesos de dormir demasiado,
    duele no recordar los sueños
    y cuidar de mis flores,
    e intentar escribir con mi última tinta.

    Las flores del ciruelo de mi abuelo materno
    eran la belleza visible.
    Atrapaban mi respiración
    como se atrapa un pájaro obsesionado,
    disuelto en la brisa.

    Me vuelco, encorvada sobre la hoja,
    mi lapicera parece enfrentarse a la piedra.
    Parezco perdida; he perdido una palabra
    /fundamental
    y no sé ahora reparar su falta.

    Un halcón con su caperuza.

    El amor se murió rápido, tan rápido como llegó
    y en el núcleo del invierno
    no hay lugar para mentiras piadosas.
    Aprenderé un idioma antiguo,
    alto y solitario sobre la hierba del mundo.
    Sangre seca para mi historia.
    Nada que ver con el amor,
    nada que ver con las reglas de vida.
    Un signo de puntuación
    sobre la tierra donde crecía el ciruelo.



    Hilos Editora invita a la presentación de "La epigrafista" de Paulina Vinderman, a realizarse  el martes 28 de agosto, a las 20 horas, en "La reforma", Av. Juan B. Justo 2135 (entre Aguirre y Loyola). Hablarán Liliana Díaz Mindurry y María Malusardi; habrá lectura de poemas y un brindis.

    jueves, 23 de agosto de 2012

    Tres poetas se suman a nuestra Biblioteca Virtual

    Esta semana incorporamos los libros de tres poetas argentinas: Las madres remotas, de Elena Anníbali; El gigante, de Irma Elena Marc; y Diario de la Plaza y otros desvíos, de Marta Ortiz. Libros inhallables en papel.


    domingo, 8 de abril de 2012

    Cadencias, una lectura sobre el libro de Valeria Cervero (Javier Galarza)







    Lo que sigue es una lectura de Cadencias, el libro de Valeria Cervero, a través de las siete palabras que dividen las agrupaciones de los poemas: laberinto - espejos – guía -  abrigo - juegos- lengua- duración.
    La figura arquetípica del laberinto suele introducirnos
    en un dilema tan mítico como existencial, «como en el viento/ el día afuera del ser/». Aún así se vislumbra una salida: «caminos sin cuándo/ y una voz/ que guía/ desencuentros/ en el final de cada cuerpo».
    Los espejos son ese espacio de alienación donde el sujeto se constituye desde fuera (Lacan), donde «Yo es otro» (Rimbaud), donde según Borges «los espejos y la creación son abominables porque multiplican el número de seres». En Cadencias los espejos y su «imagen precipicio» y algo que llama a callar: «días en que sólo soy un silencio. /
    este». Ante la intemperie que propicia el poema necesitamos abrigos momentáneos, cobijos parciales, donde una palabra se hace guía o hilo de Ariadna para salir del laberinto: «la madrevoz advierte…/  y decidís tucuerpo/ aunque desmadre»
    La lección del juego es la instancia más alta en la filosofía de Nietzsche o Bataille: «frente al pequeño respiro azul/ en el espacio/ sin espejos/ sólo se puede/ ser/ el propio ausente/ olvidadiós».
    Juego del carretel donde la destrucción del dios gramática nos posiciona en un nuevo lugar en tanto usuarios de la lengua: «tar tamu deces/ siempre/ pequeña imagen/ sindecir a menos que/ Espanto/ irrumpa».
    Y pese a que «apenas partimos / y casi creemos decir lo nuevo/ pero solo decimos/ nuevamente», es la poesía lo que instaura un nuevo discurso, un nuevo emplazamiento, una nueva posición en el mundo.
    Queda una última instancia: la de la duración.
    Somos temporales y en tanto haya un final, habitar o vivir es imprescindible: «un pacto/ pleno/ de estar// ahí».
    Javier Galarza

    martes, 3 de abril de 2012

    Dos poemas de Gustavo Roldán (1935-2012)


    Gustavo Roldán escribía maravillosas historias para chicos, era carpintero y mago. Estaba siempre dispuesto a brindarse, a compartir, a visitar escuelas públicas, a contribuir para que este mundo sea más hermoso y más justo.
    Hace muchos años, sabiendo que lo mío siempre sería la poesía, desempolvó un librito escondido de ediciones Argos y me lo regaló.
    Comparto con ustedes dos poemas de Balada del aullador (1993)

    Disfraces

    Escondo el animal
    lo disimulo
    lo encadeno a la pena
    de un pantalón y una camisa
    ahogo los aullidos
    debajo de la almohada
    en la mitad de la noche
    cuando es más larga la ausencia
    No es fácil para un lobo
    sobrevivir en medio de la gente.

    1976/1990

    Tras el bolsillo de la camisa
    lo escondo y lo alimento
    como a un suave animal
    una pequeña bestia
    sin uñas ni colmillos
    pero con odios
    a prueba de fuego
    del tiempo
    de la lluvia
    que no quiere olvidar
    que si los años pasan
    y los muertos siguen muertos
    las cenizas
    todavía
    no han aparecido.

    viernes, 24 de febrero de 2012

    Esos seres que fue Olga Orozco, por Silvina Friera






    Un verso se escurre entre los dedos del presente: “Son los seres que fui los que me aguardan”. La hechicera asombra. La luz de su mirada, tan intensa y magnética, parece de otro mundo. Enmascarada en los pliegues de otras horas, la alquimista que nació en Toay, La Pampa, con el sol en Piscis y ascendente en Acuario, regresa bajo las encarnaciones de esos seres que fue: “la niña clara y cruel de la alegría”, “la niña de los sueños”, “la niña de la soledad”, “la niña de la pena”, “la niña del olvido”, “la niña eterna”, “la niña del espanto”, “las fugitivas niñas de la sombra”. Todas estas niñas y algo más, mucho más. Como la poesía, Olga Orozco es “un organismo vivo, rebelde, en permanente revolución”. En las mil y unas caras de Orozco, perduran memorables piezas periodísticas de su labor en la revista femenina Claudia, donde se probó el ropaje de ocho seudónimos. Así fue la desopilante Valeria Guzmán del consultorio sentimental con las lectoras; Martín Yanez para sus agudas críticas literarias, Sergio Medina para las notas sobre avances técnicos o sobre estrellas de Hollywood como Marilyn Monroe; Richard Reiner para los artículos esotéricos; Elena Prado o Carlota Ezcurra para crónicas de la vida social; Valentine Charpentier para escritos biográficos y de viajes, y hasta el desafortunado Jorge Videla para algunos textos sobre tango o temas considerados “masculinos”. Dos esperadísimos libros permiten explorar el mosaico orozquiano: su Poesía Completa (Adriana Hidalgo), edición cuidada por Ana Becciú con excepcional prólogo de Tamara Kamenszain; y Yo.Claudia (Ediciones en Danza), compilación de su obra periodística (1964-1974) en la revista homónima, con investigación y prólogo de Marisa Negri.

    Copiosos frutos se despliegan de la mano de la hechicera. La Poesía Completa recoge los once poemarios que publicó Orozco; empieza con Desde lejos (1946), el primero, y para dicha de los lectores se incorpora a este inventario esencial un libro póstumo, reunido bajo el título Ultimos poemas, además de tres ensayos en los que expresa sus ideas sobre la literatura y la creación poética, y evoca su vida. Resulta imposible leer “Anotaciones para una autobiografía” sin esbozar, por momentos, una sonrisa. “Cuando chica era enana y era ciega en la oscuridad. Ansiaba ser sonámbula con cofia de puntillas, pero mi voluntad fue débil, como está señalado en la primera falange de mi pulgar, y desistí después de algunas caídas sin fondo. Desde muy pequeña me acosaron las gitanas, los emisarios de otros mundos que dejaban mensajes cifrados debajo de mi almohada, el basilisco, las fiebres persistentes y los ladrones de niños, que a veces llegaban sin haberse ido.” En el preciso instante en que se parpadea para saltar hacia la próxima línea, la poeta desecha el registro juguetón por una emoción contenida. “No tengo descendientes –se lee hacia el final–. Mi historia está tatuada en mis manos y en las manos con que otros me tatuaron. Mi heredad son algunas posesiones subterráneas que desembocan en las nubes. Circulo por ellas en berlina con algún abuelo enmascarado entre manadas de caballos blancos y paisajes giratorios como biombos. Algunas veces un tren atraviesa mi cuarto y debo levantarme a deshoras para dejarlo pasar. En la última ventanilla está mi madre y me arroja un ramito de nomeolvides.”
    Olga se marchó presintiendo que no regresaría. Eso recuerda Ana Becciú. Antes de internarse en una clínica, en mayo de 1999, para someterse a una delicada intervención quirúrgica, la poeta dejó sobre su mesa de trabajo, en el cuartito más retirado de su departamento de la calle Arenales, que le servía de escritorio, dos carpetas caratuladas “A” y “B”, y siete hojas con poemas mecanografiados y rubricados, abrochadas en una cartulina en cuyo dorso, escrita de su puño y letra, había una lista de doce títulos de poemas. Esos poemas estaban bien a la vista, como inmensos retazos del porvenir. La carpeta “A” contenía todos los poemas de la lista en proceso de escritura. La carpeta “B”, en cambio, los agrupaba mecanografiados y firmados por ella, como dándolos por terminado. En la hoja que abría la carpeta “A” había escrito, a modo de título, Ultimos poemas (ver aparte). El mal presagio se cumplió cuando los ojos de Orozco se cerraron el domingo 15 de agosto de 1999. “Reunir una obra poética supone que un hilo invisible la fue encuadernando durante años y que sólo queda hacerlo evidente –postula Kamenszain en el prólogo–. Es el identikit de una voz que desde lejos nos convoca a actualizar todos los libros en uno nuevo.”
    (...)

    Como tantos otros escritores, Orozco ejerció el periodismo. En el prólogo de la obra periodística, Marisa Negri repasa esta faceta menos visible. Colaboró en diferentes diarios y revistas argentinos, barajando estilos de acuerdo con el medio y con los temas que abordaba. Pero fue en la revista femenina Claudia, un mensuario de más de cien páginas dirigido por Cesare Civita y publicado por editorial Abril, donde la poeta lanzó un puñado de sus mejores conjuros estilísticos. La revista, con un diseño gráfico de vanguardia, apuntaba a una lectora alejada del modelo “mujer ama de casa”. Por las páginas de esta revista desfilaron varias firmas notables: Raúl Gustavo Aguirre, Pedro Orgambide, Jorge D’Urbano y Miguel Brascó, entre otros. La prosa periodística de la poeta es aguda, ingeniosa; en momentos en que se pondera tanto la crónica, perfiles y artículos de facturas más elaboradas que los que surgen en el día a día de una redacción, se debería incorporar al canon de nombres que se repiten –muchas a veces hasta el hartazgo– el apellido Orozco. Hay un par de textos orozquianos para enmarcar, para asignarles un “cuadro de honor”, sobre Katherine Mansfield, Lord Byron, Madame Curie o las mujeres del Renacimiento. ¿Quién incrusta el presente como un tajo entre las proyecciones del pasado? Olga –como siempre y para siempre– rompe las ataduras con lo imposible.

    jueves, 9 de febrero de 2012

    Luis Alberto Spinetta en la mítica Expreso Imaginario



    Todos amamos a Spinetta. Hemos crecido con sus canciones, con su genialidad, con la grandeza de su alma.
    Hoy más que nunca hay que volver a escucharlo, a releerlo. Es por eso que desde Regale Poesía les queremos acercar sus entrevistas en la mítica Expreso Imaginario.
    A partir de la idea original de Jorge Pistocchi en 1975, el Expreso Imaginario significó un núcleo de camaradería creativa y un refugio casi secreto en la época más sangrienta y dolorosa de la historia argentina.
    Pipo Lernoud compiló en un cd-rom todas las tapas y sumarios de esta mítica revista desde el primer hasta el último número en una edición sin fines de lucro que nos acercó generosamente.
    De allí tomamos los ejemplares dedicados a nuestro querido Luis Alberto Spinetta que se suman a nuestra biblioteca virtual

    Porque cada vez que alguien lo recuerde estará entre nosotros.

    http://issuu.com/regalepoesia/docs/nro_66_-_enero_1982#f92766ad-71a8-4929-9b87-2ec7d9f62c2b

    miércoles, 1 de febrero de 2012

    Mis milagros y baladas hebreas (Else Lasker-Schüler)

    Dibujo de Else Lasker-Schüler








    Reconciliación


    Una gran estrella caerá en mi seno...
    Vamos a velar durante la noche,


    Rezaremos en los lenguajes
    que están tallados como arpas.


    Vamos a reconciliarnos durante la noche...
    Todo sobreabunda Dios.


    Niños son nuestros corazones,
    Dulcemente cansados, querrían reposar.


    Y nuestros labios quieren besarse,
    ¿Por qué vacilas?


    No limita mi corazón con el tuyo...
    Siempre tu sangre da color rojo a mis mejillas.


    Vamos a reconciliarnos durante la noche,
    Si nos acariciamos, no morimos.


    Una gran estrella caerá en mi seno.




    Ahora dormita mi alma


    La tormenta ha talado sus troncos,
    Oh, mi alma era un bosque.


    ¿Me has oído llorar?
    Porque tus ojos están abiertos, asustados.
    Astros esparcen noche
    En mi sangre derramada.


    Ahora dormita mi alma
    vacilando en puntas de pies.


    Oh, mi alma era un bosque;
    palmeras daban sombra,
    De las ramas colgaba el amor.
    Consuela a mi alma mientras dormita.




    Else Lasker-Schüler nació en Alemania y murió en Jerusalem (1869-1945). Estuvo estrechamente ligada con el expresionismo durante las primeras décadas del siglo XX y llegó a consagrarse como una de las voces líricas más grandes de la literatura alemana.




    de "Mis milagros y baladas hebreas" Córdoba, Alción Editora, 2001

    martes, 31 de enero de 2012

    Oniromancia (Winnét de Rokha)






    Sinfonía del instinto (frag.)


    Enajenar un nudo de albas sobre la frente,
    un turbante a detener la sombra
    con la estridencia de sus medallas.

    Licor de cicuta, campanas.
    Estoy confusa, no me reconozco;
    cuando salgo al encuentro de las amapolas,
    ya la tiniebla me invade.

    Sino fatal, reverenciado más allá del Otoño;
    camino a tientas, sonámbula,
    arco y triunfo desplumado sobre la carretera,
    me lastimo los pies y la helada
    salva la existencia de una rosa.

    Ya vienes, enlutado y febril
    haciéndote olvidar, presentando
    el sello arcano
    que el hombre graba a cincel
    sobre sus espaldas.

    Allá está el faro atravesado de águilas,
    mis rodillas sangran
    desde que la punta de mis ojos no me adivinan.

    Corteza de árbol feliz
    que da albergue a las luciérnagas,
    esas que suben la montaña
    y bajan al valle desde mi cerebro.

    Ronda de pájaros y niños fosforescentes
    cazando lunas y pétalos de canción fugaz.

    Yo limito la carretera del dolor
    y me enjugo las lágrimas del plenilunio, entre follajes
    que cuentan cuentos de aparecidos y fantasmas,
    y quienes nunca vi,
    y a quienes, sin embargo, temo
    tanto como a mí misma.

    Duermo, sonrío, la esencia de mi ser se disgrega,
    entre las uñas de mis dedos las ideas florecen
    y se incrustan rectas y venenosas
    en el corazón de la noche.

    Menos mal que me invade una claridad sonora
    y voy por los ríos, azotando piedras o cráneos
    que son incienso en el altar del pecho.

    Desnuda contra el horizonte:
    agua, atmósfera, líquido, fragancia,
    armonía de un instante
    en que lo bello despliega todas sus velas
    para recoger náufragos.


    La aurora ciega


    Me ha traído rosas en una bandeja de oro,
    aquellas rosas de Enero que no serán jamás las hermosas rosas de Octubre
    y que son rosas.

    Yo he echado mis palabras a esa redoma de peces;
    las he echado como quien echa arroz en agua blanda,
    o flores a la espalda de los pantanos.

    Y como son palabras semejantes a las palabras de antaño,
    a las que en tropel primitivo y poderoso como adolescentes fieras,
    cruzaron mi juventud.

    Y como tengo miedo de desconocerme,
    las arrojé debajo de las cabelleras del sol,
    con locura, con miseria humana.



    de Oniromancia 1era ed. 1943 / 2da ed Ed. Multitud / Chile 2011

    martes, 24 de enero de 2012

    Tiempo de cosecha

    Desde diciembre estamos recopilando libros en pdf y word o en formato issuu, para integrarlos a nuestra Biblioteca Virtual que ya cuenta con 130 libros.


    Raúl Zurita, Circe Maia, Pablo de Rokha, Delmira Agustini, César Vallejo, Vicente Huidobro, entre otros, conforman la sección de Poesía Latinoamericana.

    A continuación publicamos un mini catálogo de los libros de poesía argentina que hemos reunido hasta ahora. La convocatoria sigue abierta para todos los que quieran sumar sus libros. Es una convocatoria que pretende acercar los volúmenes imposibles de hallar en las librerías. Entre ellos:

    Arens, Germán: Antología
    Boccanera, Jorge: Libro del errante
    Boero, Patricia: Cuarto creciente
    Cervero, Valeria: Madrecitas
    Correa, Alejandra: El grito, Cuadernos de caligrafía, Donde olvido mi nombre.
    Do Brito, Marisa: Madamas
    Forchetti, Laura: Temprano en el aire
    Freschi, Romina: EL-Pe-yo
    Galarza, Javier: El silencio continente
    Galimi, Gisela: Claroscuro y colorado, 
    García, Griselda: Alucinaciones en la alfalfa, La ruta de las arañas
    Garde, Isaías: Esquinas oscuras, Belgranotown
    González Prandi, Alejo: El deshoje
    Lerman, Julieta: París intramuros
    Martínez, Leonardo: Rápido pasaje, Asuntos de familia, Antología (de familia)
    Méndez, ALejandro: MEDLEY
    Muschietti, Clara: Karateka
    Negri, Marisa: Caballos de arena, Estuario.
    Perna, María Cecilia: Vísperas
    Valenzuela, Joaquín: Hostel


    También recolectamos títulos de Juan Gelman, Oliverio Girondo, Jacobo Fijman, Alejandra Pizarnik y siguen las firmas...





    jueves, 19 de enero de 2012

    Oleaje de eternidades (Pablo de Rokha)


    El sexo, el hambre, el vino y la justicia,
    Winétt, enarbolaron las catedrales y los estandartes, y “Dios” es alcohol terrible,
    los cantos son mando tronchado y libertad acumulada.

             Cuando te nombro, Luisa Anabalón, se remece la especie,
    todos los muertos paran la oreja en lo infinito,
    y del árbol del mundo caen lágrimas grandes, pálidas como truenos solos, y águilas sin cabeza,
    familias horriblemente heridas por la divina cuchillada de lo bello tremendo,
    porque tu  nombre es el amor vestido de abismo, el dolor trayendo un recuerdo de
      fabulosa heroína moribunda o pájaro oceánico, y la naturaleza y la materia
      echando flor ogaño.

    Todos mis libros son un monumento
    a tu belleza y a tus poemas, hechos con un pueblo eterno  y pan internacional, chileno,
                  piedras de sangre, tierras
    donde tú eras muchos lagares juntos y una gran sandía de oro.

    A la manera de un navío, un pétalo o un átomo inexorable,
    lo  irreparable acuna tu figura azul,
    y estás  sonando siglo abajo como una gran leona estructurada en un grano de música,
    ¡oh! verano desenganchado, linda niña mía,
    ¿qué gigante huracán azota la historia, que te escucho sollozar en las tinieblas como una guitarra atronadora?...

    Siendo un sueño maravilloso de las estrellas copretéritas,
    te ceñiste a mi corazón; rodaron los peñascos del espanto como cavando sol,
                        asesinándote;
    solo como lobo en despoblado, voy acariciando tu recuerdo.

    Desde las médulas de la época, quemado y furioso de inmortalidad,
    te aúllo como un mar de acero que se incendia,
    descerrajando el límite de la materia, tronchando los años, bramando, y tropìezo
    como un ataúd de león, con mi bastón de varón acongojado
    que te arrulla con rugidos, y con el gran imperio colonial de la literatura,
    edificado por debajo de la conciencia,
    con guiñapos de fantasmas, con andrajos de desgracias, con pedazos de palancas rotas y sangre de serpientes.

    El cinturón de fuego del destino me aprieta los riñones, me patea
    sin compasión la vida, y yo respondo dando la batalla contra la batalla, como quien
    defiende a una paloma encadenada,
    cuando lo único que poseo eres tú, y no existes.

    Pablo de Rokha en “Acero de invierno” 1961

    2da ed. Ed. Multitud . Sgo de Chile 2011



    lunes, 16 de enero de 2012

    El orden visible (Carlos de Rokha)







    Carlos de Rokha nació en Valparaíso en 1920 y murió en 1962. Hijo mayor de Pablo y Winnet de Rokha, fue parte de la generación literaria de 1938 y colaboró con el grupo Mandrágora, fundado por Teófilo Cid, Enrique Gómez Correa y Braulio Arenas.
    Su obra, de fuerte impronta surrealista, ha circulado escasamente a pesar de haber sido galardonada en varias ocasiones.
    La Editorial Multitud de la familia De Rokha, acaba de publicar El orden visible que recoge su obra entre 1945 y 1950.
    De allí tomamos estos poemas.












    Memorial y llaves


     ¡Dadme un sueño de ojos abiertos,
    un muro donde caer arrodillado!


    Mi sangre está llena de islas,
    mis párpados de anunciaciones y agonías.
    ¡Pero en mi corazón no cabe un dolor más!


    Mi piel está llagada por dentro.
    Me han cercado los fantasmas del terror y del sueño.
    ¡Ay, crueles vigías, liberadme
    y tú, río del amor, dóname ya la pura
    quietud de tus anillos!
    ¡A mí, que nada poseo
    sino las mortajas que nos deja el sueño
    los silicios del hambre y del asombro!


    Pues atravesé la noche en busca de otros mundos.
    Y no encontré nada sino bestias degolladas ensangrentando los caminos.
    Nada sino pájaros heridos en los mudos tejados
    y niños que morían sin alcanzar el velero de sus sueños,
    apostados frente a tierras baldías que desde los pies los devoraban.
    Y contra ellos lanzaban los lobos del silencio
    y los puñales del abismo que una mano invisible blandía.
    Cada vez que sus cantos llenaban la mañana
    con corales de júbilo y espera.


    ¡Ven, dulce muerte de ropaje benigno y ardientes instrumentos!
    Porque no encontré nada sino a Ti
    en la víspera de cada viaje.
    Y en el error de todo tumulto.


    Tú llenabas el paisaje de la sierra y las vastas columnas de los ríos.
    ¡Tú, gran liberadora, y tu ojo de piedra clavado en las ventanas!
    ¡Ven! quiero que veas a tu huésped desnudo de recursos.
    Voy a tender hacia ti las mismas manos que tu santa ceniza recibieron.


    Voy a darte mi sed y mi agonía
    y los libros de mi redención y mi locura
    y las palabras con que nombré tu reino para alcanzar los límites
    que el hombre siempre anhela sin lograr sus esencias.
    ¡Ven, leve viajera y quédate
    en tu ligero corcel de plata volando en mis jardines!
    Voy a darte mi vida a cambio de los sellos que me cubran el alma.
    Y del postrer licor que me moje los labios.
    Voy a darte este cuerpo y estos huesos
    que hondas hachas hirieron negándome el reposo.




    Sonatina


    Sí, yo os lo decía: doradas cañas
    han de incendiar el alba
    y un niño de ojos muertos
    dialogará con el río´


    ¿Veremos, veremos esa llama
    lavándose en la piedra
    y el sonoro gallo del leve mediodía
    bailar en torno a ella?


    ¡Ah, el gallo de alas de níquel
    y la llama, que es rubia manzanera
    decorando la hierba con un rubí de sangre