martes, 20 de diciembre de 2011

Correspondencia (Francisco Gandolfo) Ediciones en Danza 2011




Compilada por Osvaldo Aguirre y editada por Ediciones en Danza, la correspondencia del poeta y editor Francisco Gandolfo se presenta como un documento entrañable para comprender el "detrás de escena" de la publicación de libros y revistas de poesía.
Este poeta que nació en Hernando, Córdoba en 1921, fundo en Rosario la célebre imprenta La Familia y dirigió con su hijo Elvio  "El lagrimal trifurca", una de las revistas de poesía más importantes que se publicaron en Argentina entre 1968 y 1976.
Aguirre seleccionó este material sobre un cuidadoso archivo de 826 cartas catalogadas por el mismo Gandolfo más los aportes de más de 70 corresponsales entre los que podemos mencionar a Mario Levrero, Edgar Bayley, Raúl Gustavo Aguire, Roberto Santoro, Beatriz Vallejos, Javier Cófreces entre otros.
Les acercamos una de las cartas en las que Don Francisco, con su peculiar sentido del humor, le presenta un rendimiento de cuentas a los poetas Guillermo Boido y Jorge Aulicino.

112. Francisco Gandolfo a Guillermo Boido
                                                                                               30 de abril de 1984

Ref: Liquidación de haberes

Amado Guiyer
He aquí la triste realidad del verso:

22 Boidos vendidos a $20 c/u menos el 50% para el distribuidor $220
15 Aulicinos ídem                                                                       $150
                                                                                    Total:      $370
Expensas de la editorial                                                               $ 20
Neto a cobrar por los vates                                                         $350

Esto originó el siguiente
TEOREMA COMERCIAL

Un distribuidor vende libros de poesía a x pesos un par de meses después se los entregan, cobrándolos con un cheque a 90 días en una ciudad distante 400 kilómetros, viajando en su automóvil, gastando su tiempo, combustible, seguro y mantención del coche. Tres meses después, cuando cobra el cheque, liquida la venta a los poetas con el 50% de descuento. Dada la inflación producida por la amortización de intereses de la deuda externa nacional, tomando como parámetro de inversión el famoso teorema de Pitágoras, el negocio de ambos comerciantes (los poetas y el distribuidor idealista) es aproximadamente igual a la suma de los catetos sin elevarlos al cuadrado y con pérdida de la hipotenusa.
Pero a no desanimarse muchachos, que Boidos y Aulicinos podrán venderse, pero la poesía no, porque es sagrada.
Cuando el distribuidor me hizo la liquidación, elevó el precio de los ejemplares a $45. Botella al Mar me pidió 3 ejemplares de libros del lagrimal para la Feria y mandé los de uds. a 50$. Creo que voy a tener que ir a leer otra vez a Buenos Aires, así que si los cobro entonces (en caso de que se hayan vendido), le avisamos a Jorge Ricardo para que vayamos juntos a reventar la noche en alguna boite. ¿No te parece bien?
Siempre con mucho amor para vos y para Angela.
PD: Mi hijo Sergio Kern (apellido de la madre) está ilustrando dos libros para Kapeluz, en una de ésas te ves con él. El volvió en enero de Barcelona, donde también ilustró para Bruguera.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Biblioteca virtual de poesía


Libros que no se consiguen en papel, primeras ediciones perdidas en el tiempo, poemarios ad hoc. Mandalos en formato word, pdf o link issuu, a regalepoesia@gmail.com

En www.issuu.com/regalepoesia ya tenés disponible libros de poesía argentina, latinoamericana y de otras partes del mundo; ensayos, postales, y todo lo relacionado con la poesía.

Te esperamos¡¡¡

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Muertes y maravillas (Jorge Teillier)







Para hablar con los muertos


Para hablar con los muertos
hay que elegir palabras
que ellos reconozcan tan fácilmente
como sus manos
reconocían el pelaje de sus perros en la oscuridad.
Palabras claras y tranquilas
como el agua del torrente domesticada en la copa
o las sillas ordenadas por la madre
después que se han ido los invitados
Palabras que la noche acoja
como a los fuegos fatuos los pantanos


Para hablar con los muertos
hay que saber esperar:
ellos son miedosos
como los primeros pasos de un niño
Pero si tenemos paciencia
un día nos responderán
con una hoja de álamo atrapada por un espejo roto,
con una llama de súbito reanimada en la chimenea, 
con un regreso oscuro de pájaros
frente a la mirada de una muchacha
que aguarda inmóvil en el umbral.




Regalo


Un amigo del sur
me ha enviado una manzana
demasiado hermosa
para comerla de inmediato.
La tengo en mis manos:
es pesada y redonda
como la Tierra.




De "Muertes y maravillas" Jorge Teillier. Universidad Diego Portales, Santiago 2010

lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Despertaremos entonces? (Raúl Zurita)




P se da vuelta en la cama y busca a tientas mi mano en
medio de la soledad inconmensurable de la tierra, de la
tierra infinitamente devastada. Le estaba diciendo que
la primera bomba fue lanzada hace miles de años, a las
8.15 de la mañana, en un día que seguramente no sería
tan distinto a este. Le decía también que ya falta poco
para que amanezca y que muy pronto despertaremos.



Se doblan

La tierra que cubre a Bruno es negra. La cara de Bruno
es blanca. Pero no sé si es tierra y no sé si es agua
negra o es el aire negro. La cara de Susana también
es blanca bajo el aire o el agua o la tierra negra.

Oigo el sonido de las margaritas al doblarse. Susana es
una amiga bajo el campo negro de margaritas blancas.

El cielo del anochecer cae a pique sobre el mar, sobre
el campo negro, sobre la nieve como gasa de las
montañas. Las estrellas se doblan al unísono de las
margaritas bajo el viento. Las estrellas no emiten
sonido, los tallos de las margaritas gritan y los oigo.

Susana dice palabras bajo el campo o el agua o la tierra.




De "Zurita" Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2011

miércoles, 19 de octubre de 2011

Dos poemas de Rosabetty Muñoz









HAY OVEJAS Y OVEJAS.

Las que comen de cualquier pastizal
y duermen con una sonrisa de satisfacción
en los potreros.
Las que caminan ciegamente
por los caminos acostumbrados.
Las que beben despreocupadas
en los arroyos.
Las que no trepan por pendientes peligrosas.
Esas van a dar lana abundante
en las esquilas
y serán sabrosas invitadas
en las fiestas de fin de año.
Hay también
las que tuercen las patas
buscando campos de margaritas
y se quedan horas y horas
contemplando los barrancos.
Esas balan toda la gran noche de su vida
encogidas de miedo.
Y hay, por fin,
las malas ovejas descarriadas.
Para ellas y por ellas
son las escondidas raíces
y los mejores y más deliciosos pastos.


(De Canto de una oveja del rebaño. Santiago: Ediciones Ariel, 1981)




NO SE CRIAN HIJOS PARA VERLOS MORIR

Cuando el mar se llevó a sus tres hijos
ella estaba acodada en la puerta de
su casa, pensando en ollas aladas y repletas.
De pronto cayó en un vacío del que surgió
vieja y encorvada. No necesitó entrar para
vestirse de negro. Ya estaba recogiendo flores
cuando salió su hombre con la radio en la
mano, desamparado y tembloroso.

Ella es una sábana flotando sobre nosotros.
Nada detiene el remolino que alienta su vuelo.
Desde su vientre deshabitado
los ovarios violeta se abren como flores nocturnas.
La ansiedad es un arrecife
donde acerados corales hieren los cuerpos amados.
Sin hijos bajo sus ojos
quisiéramos las madres
ofrecerle un trozo de pañal
para vendar sus muñones o un arca
donde recoger los salados restos.

(De Hijos. Valdivia: El Kultrún, 1991)







Rosabetty Muñoz: Nace en Ancud (Chile) en 1960. Desde su titulación como Profesora de Castellano ha ejercido labores de docencia en distintos establecimientos educacionales de Chiloé y participado activamente del desarrollo cultural del sur de Chile.
Ha publicado Canto de una oveja del Rebaño, Ediciones Ariel, Santiago (1981); En Lugar de Morir, Editorial Cambio (1987); Hijos, Editorial El Kultrún, Valdivia (1991); Baile de Señoritas, El Kultrún (1994); La Santa, historia de su elevación. Lom ediciones (1998); Sombras en el Rosselot, LOM ediciones (2002)y Ratada , LOM ediciones (2005).



martes, 18 de octubre de 2011

Páginas de la herida de John Berger








Tormentas del siglo XX



El rayo, guadaña,

siega la lluvia.

Vendas de agua

caen como las ropas

-¡oh los grandes abrigos de las despedidas

aquellos abrigos grandísimos

que nunca volvían-

caen como las ropas

del ausente

en el campo vacío del cielo.




Y en la hierba de esta lluvia

flores

que crecían con la fuerza de los ríos

-¡oh los bolsillos del barquero

repletos con las cartas

los silencios y los números prometidos

de los que partieron-

que crecieron con la fuerza de los ríos

en los estuarios.




Todas las flores empezaron

en la palma de una mano,

cada pétalo

en origen

un gesto un movimiento

una caricia




Pon tu jardín en mi mejilla

tu jardín con cinco dedos

en otra ciudad

en mi mejilla.




El carro de heno

cargado con truenos

va rodando por el cielo.



Separación


Nosotros con nuestro errático lenguaje

nosotros con nuestros acentos incorregibles

y otro palabra para leche

nosotros que llegamos en tren

y nos abrazamos en los andenes

nosotros y nuestros vagones

nosotros cuya voz en nuestra ausencia

está enmarcada en la pared de un dormitorio

nosotros que lo compartimos todo

y nada:

ese nada que dividimos en dos

y tragamos con un sorbo

de la única botella,

nosotros a quienes el cuco

enseñó a contar

¿Por qué moneda

han cambiado nuestro canto?

¿Qué sabemos de poesía

en nuestras camas solitarias?



Somos expertos en regalos

los envueltos

y los que se dejan subrepticiamente.



Antes de partir escondemos nuestros ojos nuestros pies

nuestras espaldas

lo que nos llevamos es para la rejilla de los equipajes.

Atrás dejamos nuestros ojos

en los marcos de las ventanas y en los espejos

nuestros pies atrás

en la alfombra junto a la cama

nuestras espaldas en la cal de las paredes

y en las puertas colgadas de los goznes.

La puerta cerrada detrás de nosotros

y el traqueteo de las ruedas del vagón.



También somos expertos en tomar.



Nos llevamos los aniversarios

la forma de una uña

el silencio de un niño dormido

el sabor de tu apio

y la palabra para leche.

¿Qué sabemos de poesía

en nuestras camas solitarias?



Vía única, empalmes y

Apeaderos

leen en alto para nosotros.

No existe poema con versos más largos

que las líneas que hemos cogido.

Como chalanes sabemos cómo

calcular la distancia en la boca

Y juzgar su dolor por los dientes.



Con mulas, a pie

en camiones y líneas aéreas

en nuestro corazón

lo llevamos todo,

cosechas, ataúdes, agua,

gasóleo, hidrógeno, carreteras,

las lilas florecidas y

la tierra apaleada en la fosa común.

Nosotros con nuestras malas noticias del extranjero

y otra palabra para leche

¿Qué sabemos de poesía

en nuestras camas solitarias?



Como las comadronas sabemos de

la preñez en las mujeres

y cómo dan a luz,

como eruditos sabemos

lo que hace temblar al lenguaje.



Nuestra carga.

La unión de lo que ha sido dividido

hace temblar al lenguaje.

A lo largo de milenios y de la calle del pueblo

por tundras y bosques

a través de adioses y puentes

hacia la ciudad de nuestro hijo

hemos de llevarlo todo.



Nosotros contenemos poesía

Como los trenes de mercancía del mundo

Transportan ganado.

Pronto los regarán

en las vías muertas.




De "Páginas de la herida" Ed Visor de Poesía- Madrid 1995

viernes, 30 de septiembre de 2011

Postales en ciudades de arena de Carola Brantome




I

Cómo puede ser tan tierna una mujer con otra mujer
sin que ésta lo sepa cómo una palabra puede ser tan sutil
que no se sienta como una caricia cuando es la intención
que le acontece en qué medida hablar o callar o escribir
esas palabras poner esas letras que no digan nada
de lo que cree dicen o callan las palabras
acaso se dibuja un hexagrama en una página
para ser interpretado o no a cabalidad
o es sólo dejar una pluma leve volar al viento


V

Este es el amor que te ofrezco
una forma de descansar del día ajetreado
sintonizando en la noche estaciones de onda corta
la BBC de Londres
Radio Internacional de España
Taiwán Cuba Nederland Argentina
la radio encendida que se oye por la ventana
único ruido en la noche
un silencio amado en la espera
del canto de un pájaro raro
del que desconozco el nombre.

Carola Brantome (Nicaragua, 1961)



de "Postales en ciudades de arena" Ediciones en Danza. 2011
Primera Mención del Premio Casa de las Américas 2004, en Cuba

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El hueso de la sombra, de Julia Magistratti

LAS PARTES


Lleva una soga en la mano
y la soga lleva una vaca entristecida.
Todas las vacas del mundo están entristecidas.


Y si sucede la soga y la vaca,
también sucede el hombre, velado de un ojo,
cantado en la madrugada por los gallos.


El ojo que le falta soy yo que lo miro,
y todo mi cuerpo tiene presión de ojo, viaje de iris,
y me vuelvo absoluta
porque miro a un hombre, una soga y una vaca.


Siempre somos la parte que a otro le falta.


Alguien puede ser ahora las manos que he perdido;
mi mente soplada por vientos que también son de la tierra, pero 
que suceden adentro,
                  y mi corazón.
Alguien que tenga un músculo puede ser mi corazón
que me sobra y me falta;
que de madrugada, cuando los gallos cantan,
se abisma
                   y acontece lejos su abeja entre las flores.


Alguien puede tener lo que nos falta.


Yo tengo ahora un deseo demasiado grande
que se vuelve
hombre,
soga
         y vaca entristecida.




EL ECLIPSE


Con un carbón te pintaste la cara
y tomaste el camino al espejo.
Alguien gritó “vengan a ver el eclipse”
y te quedaste alzada en tus propios brazos. Inmensa de tan triste.
Primitiva de la naturaleza.


Una madre apuró un pañuelo por si alguien decidía llorar.


-Lo que le sucede al planeta, nos sucede.
Lo has sentido cuando remontaste un barrilete
o bebiste con sed de un canal en el Perú-


Ya puedes volver a todos los espejos,
dejar piedras en los caminos
para que algo tocado por tu mano se incorpore al mundo,


o criar a tu conejo de la suerte
afinar los pastos
encontrar tu trébol.


Siempre llega el eclipse cuando están las madres cerca.
Y su secuela en la costura recién abandonada,
seguirá en los años, comiéndote los ojos.


El agua que chifla sola hirviendo en la cocina;
el gusano del durazno sumergido en su placenta;
el huevo que siempre cae cuando hay un eclipse.


Mi madre es la que gritó, con la blusa a medio prender, y el cuello
extendido al cielo.
Alguien había dejado un libro sin señalar, otro la taza por la mitad
y una sábana mojada.
Y yo no caía en cuenta.


A la hora del eclipse, mi madre
era una niña olvidadiza, tremenda de sol
que yo taparía con tierra.







El hueso de la sombra, Julia Magistratti, Ediciones Ruinas circulares. Se presenta en Buenos Aires el jueves 6 de octubre, 19 hs. Archibrazo, Mario Bravo 437.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Hugo Gola: Resonancias renuentes /Ediciones en Danza 2011






Con arte de tapa e interior de Hugo Padeletti  acaba de publicarse Resonancias Renuentes de Hugo Gola.


9

hay un viento solar
    que llega
cada tanto
de él dependen e frío
   la nieve
    y el horrendo calor


algunos dicen que ese viento
  proviene de las manchas solares
pero esas manchas
        ¿cómo nacen?

llegan señales
           sacuden arrojan rayos
              se filtran desde
                   los polos
      soplan y soplan
la tierra
  toda la tierra
      está sometida
a su furia

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Marcelo Carnero, Pequeño territorio de lo cierto

Era jardinero. Me gustaba saber cómo la luz prendía esas murmuraciones, esos rezos chiquitos antes de entrar al cielo. Abría las puertas con una patada y el poder de mi rifle desmoronaba la carne e inmediatamente, se extendían sobre la superficie de la tela, esas flores hermosas, rojas, de muchas preguntas. Se hacían, como si una araña las bordara, sutilmente.
Pensaba en alguien que en China, hace miles de años, hubiera hecho lo mismo en un jardín inmenso.
Un pequeño, pálido hombre bajo la luna blanca, haciendo crecer flores con sus manos de abeja.
Mi oficio terminaba con el día.
Debo decir que a veces no era tan placentero.
La sangre es la semilla misteriosa.




Marcelo Carnero, de su libro Pequeño Territorio de lo cierto, Curandera Ediciones. Se presenta el próximo viernes 16 de septiembre, 20.30 hs. en Acevedo 1031 -entre Jufré y Lerma-. El libro es acompañado de un CD con lecturas y entrevista.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Toda la poesía a la BIblioteca Nacional


Una excelente convocatoria la del Movimiento Poético Mundial que les propone a escritores, editores y lectores, donar libros de poesía a la Biblioteca Nacional Argentina.
La idea responde a la comprobación de que gran parte de los libros de poesía que se editan en la Argentina, en un lapso no muy prolongado, son inhallables. La pregunta sobre ¿qué pasará con los libros de poesía que estamos escribiendo, con los libros de nuestros amigos, con los libros de los poetas que admiramos?, obtuvo como respuesta esta acción que se propone rescatar a los libros de su inexorable camino de desaparición. Los libros de poesía son los más vulnerables, no nacen para competir con ventaja en los estantes de las librerías. "Nos toca a todos, pero en especial a los poetas, custodiar nuestro legado, convertir esos libros que donaremos en expresión de nuestro deseo de que todos los libros de poesía pasen a formar parte de nuestro patrimonio bibliográfico", señala el comunicado de la institución.
De esta forma, cada persona -poeta, editor o lector- que quiera donar un libro de poesía -sea éste un libro propio o de un amigo, de autor argentino o latinoamericano- podrá hacerlo. La iniciativa se propone, además, motivar a todas las bibliotecas de todas las capitales de provincia, en todas las ciudades y los pueblos de nuestro país a que emprendan acciones similares, adquiriendo los libros de poesía o realizando campañas de donación.
La propuesta surgió a partir de una iniciativa del Movimiento Poético Mundial para celebrar a la poesía en más de 350 ciudades del mundo. 

La cita es el sábado 24 de septiembre a las 12 hs. en la Plaza del Lector, de Av. Las Heras y Agüero en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

viernes, 26 de agosto de 2011

Los frutos del apetito, Javier Cófreces y Eduardo Mileo




“Los niños traen un pan bajo el brazo, por eso se dice que Dios
le da pan a quien no tiene dientes.” Juan Antonio Vasco

Los hijos deseados I
Trae un pan bajo el brazo
trae una flauta
un dolor sonoro.
Viene batiendo palmas
toca y se va
como un aplauso.
Su doloroso pan
su flauta bajo el brazo
viene batiendo palmas.
Toca y se va como un aplauso
su brazo doloroso
trae un pan.

Javier Cófreces y Eduardo Mileo (anticipo de Los frutos del apetito / Ed. en Danza 2011).


Se presenta en Buenos Aires, el próximo 8 de septiembre de 2011, en Boedo 880.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Se reedita Matar un animal, de Susana Villalba


Tiendo la mano hacia el reloj,
ya no te espero, caigo en otra trampa.
Te espero en un lugar que no existe.
Soy yo la que no llega
a comprender que se vacía
lo lleno y viceversa.
Caés como el cangrejo
en un caracol vacío.
Como cae un caballo
celoso de su sombra,
La luna estaba
demasiado alta.
La ballena sueña con el hijo
que pueda separar la tierra
en dos cuando camina.
Tiendo la mano y sólo encuentro algas,
minutos que se escurren
lamentos
del agua que es el alma
del mundo.
Soy yo la que lleva un cartel
de aquí se escucha
y todo el que ha perdido
el corazón,
como si fuera un caracol que canta
me lo tiende.
Menos vos.

Fragmento de Matar un animal, de Susana Villalba. 



La editorial Curandera, reedita este libro de Susana Villalba, reciente ganadora de la Beca Guggenheim . La presentación se realiza el viernes 2 de septiembre de 2011, en Acevedo 1031, entre Jufré y Lerma, Ciudad de Buenos Aires, a las 20 hs. Habrá poesía, brindis y festejo. Susana estará presente y leerá fragmentos de su libro.

domingo, 7 de agosto de 2011

Mercedes Roffé: Canto errante











Hace no sé cuántos sueños se inició este viaje
fuera del sol                              ribera de la muerte
como un velo se hunde hacia atrás en la memoria
aprendiz de un destierro
oh espejo, luna de mal agüero
Desde qué monte preguntaré a las aguas del camino
fuera del sol                               ribera de la muerte
El tiempo se ha detenido
                                                 y sin embargo
hay verbos que acontecen
ayer un chopo                            tal vez mañana un sauce
Cruzo la tarde como la espesura blanca de la leche
Desde las costas me alargan sus brazos un ciego
                                                      un monje
                                         una muñeca


YO HABÍA PROFETIZADO LA PERDIDA DEL REINO


Yo había visto desfilar las barcas de la locura
Yo había visto el gesto excelso de los sacerdotes del ocio


Entrañas de los buitres, vosotras
que me habíais develado la destrucción del templo


Mas
quién oyó


No hubo en Toledo ni en Alejandría lugar
la negra lengua del vate


Yo había profetizado la muerte de los dioses


Mas
quién oyó








de "Canto errante" Tsé Tsé,   Buenos Aires, 2002

sábado, 30 de julio de 2011

El río (Javier Heraud)




1


Yo soy un río
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por  la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente
más violentamente,
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.


2


Yo soy un río,
un río,
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy a beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.


Colección la Honda.. Casa de las Américas, Cuba 1975




Javier Heraud nació en Lima en 1942. Estudió  Letras en la Universidad Católica y durante un tiempo estudió becado en Cuba.. En 1963 murió combatiendo por la liberación de su país en Puerto Maldonado. Publicó El viaje (1962) y El río (1964)

miércoles, 22 de junio de 2011

El libro de los espejos (Alejandro Calabrese)

                                                    Medusa. Arnold Böcklin




162. La unidad no puede asirse o deslizarse en un espejo. Pero dos espejos juntos forman un animal predestinado a una memoria infinita.

171. Delante del espejo, todos los seres llevan en sus brazos la sombra, y en sus espaldas la luz.

323. Oh espejos navegantes. En la vida idéntica, reabren la mirada; en la aproximación del cristal y la bengala, alcanzan resplandor: en la abundancia del lino comunicante, del fósforo y el sílice cautivos de la piedra, del agua especular y de la quemadura.

394. El alma humana es espejo para el tacto.

599.Los espejos necesitan un recinto en el que ejercitar la única forma de amor que conocen: el insomnio

792. Ningún jardinero debe regar de espejos el césped, cuando un alud de luz brota de los silabarios del cielo, porque eso constituye la anestesia ideal para el chirriar irascible de los pájaros.

1099. Solamente el espíritu de los espejos tiene un nombre. Para pronunciarlo y comprenderlo es preciso volverse niño, y sufrir las violencias de la ambigüedad, en el viejo hibisco sonámbulo de la infancia.

de "El Libro de los Espejos" Alejandro Calabrese. Ediciones Ultimo Reino, 2009.

viernes, 17 de junio de 2011

Poema para ser leído en voz alta por el Barbado Muñoz (Miguel Gaya)







Poema para ser leído en voz alta por el Barbado Muñoz

Olvida la piel nacarada de las ninfas del bosque.
Olvida el cuero moteado de los chanchos salvajes.
Que se pierdan todos ellos en la espesura.
Tu piel es la de los perramus percudidos que se cuelgan en las esquinas de adoquines mojados
Para espantar los autos de la muerte que te rondan como escarabajos gigantes.

Olvida los bosques, las montañas, los lagos.
Olvida los campos sembrados y los mares azules.
Del mar océano comprendes sólo la furia de Ahab
Y si acaso, a los piratas.

Lo tuyo son las ciudades.
Las ciudades de los hombres
Donde eliges siempre casas viejas
En las que tus risotadas puedan venir rebotando
Por las habitaciones.
Allí habitas. Allí vuelves
Después de pasearte por las calles como príncipe del exilio
Con magníficas capas de sombra y sortilegio.

Olvida el aire puro de las montañas, el leve rocío de las prímulas.
Tu aliento no es de ajonjolí.
Llevas contigo un aliento como de animal de pelo en las orejas
Y las mujeres que te rozan sienten el asalto de una íntima conciencia de ser presas con sangre y vísceras.
Olvida las familias.

Olvida las familias y las buenas conciencias.
Déjate cercar por los niños que te reconocen como uno de ellos
Y olvida que serán adultos.
Cuéntales historias que los dejen
Con los ojos abiertos para siempre.
Abre los ojos de los demás
Que ese es tu sino.

Porque tuyo es un reino
Que todos desconocen e intuyen
Sólo por las riquezas que expandes
Cuando caminas.

Cuando caminas
Nada te es ajeno
Nada te arredra y del vasto mundo
De todos los sonidos del vasto mundo
Eliges
La palabra
Manjar.


Miguel Gaya
(poema inédito)

miércoles, 25 de mayo de 2011

La extensión de una frase, por Javier Galarza

Cuando llegamos a los mil miembros (en el grupo de Facebook), prometí una columna para la gente de Regale Poesía. Aquí va, siguiendo el espíritu del grupo, con una bibliografía que es mi recomendación de lecturas en esta entrada. 

Los filósofos presocráticos pensaban con la (i)lógica de la poesía. Tomemos cualquier aforismo de Heráclito o algún fragmento de Parménides (“El camino que sube y el camino que baja son uno y el mismo” o “el pensar y el ser son la misma cosa”, por ejemplo). 
Según la filosofía de Heidegger (deudora de la poesía de Holderlin, Trakl y Rilke) cuando Heráclito pensó el logos como palabra directriz, la palabra era lo nombrado.
Veamos los aforismos de Antonio Porchia, por dar otro ejemplo: 
“Cerca de mi no hay mas que lejanías”. 

Poetas como Roberto Juarroz y Alejandra Pizarnik extendieron esas “frases” para forjar su poética.
Recurro a otro autor, Henri Meschonnic: “es porque me nombro / tú / que no olvido / vivir”. ¿Un pensamiento? ¿Una ética hacia el otro? 
Voy al diccionario. 
Fraseo: El arte de puntuar y graduar una frase musical. 

Creo que allí hay una clave para recuperar la oralidad de la poesía, su origen en los romanceros anónimos y por qué no, su poder de pensamiento. La poesía, en los libros sagrados de todas las culturas, siempre un paso adelante. Sin totalitarismos, abriendo grietas en la realidad acordada, brechas. Mostrándonos por ese breve instante que dura la desocultación, hacia donde podemos mirar.
Duración no mensurable, la de quien juega su vida en el lenguaje. 
O en la extensión de una frase.
Mejor otro verso de Meschonnic:


hoy / las hojas muertas / iban más rápido que yo


Los presocráticos, ediciones Orbis.
Logos, Heráclito, (fragmento 50), Martin Heidegger 
Puesto que soy esa zarza, Henri Meschonnic, Leviatán. 
Voces de Antonio Porchia. (Hay bellas ediciones en usados y reedición de Alción.)
Alejandra Pizarnik, Cesar Aira, Beatriz Viterbo 
Cancionero y romancero español, de Dámaso Alonso.

Javier Galarza. Argentina. Su blog.
Imagen: Selina Swayne, Floating.


jueves, 19 de mayo de 2011

Bulgaria, de Paulina Vinderman

Cruces


De golpe es muy extraño sobrevivir,
recordar a la mujer hechizada
y no el momento en que se fue:
más errante que nunca pero muy poco sabia,
torpe en el bullicio del verano,
torpe en la espera.

Hubo un hombre sin sueños
para siempre detenido en la estación del calor.
No se reconocieron ni en los ojos
en la planicie árida del parador 
(un jugo, una radio encendida,
la loca esperanza de llegar sin morir)

El mundo canta (a veces)
como una apuesta imposible
y eso lo vuelve ronco y despiadado.

No hay rumor para oír, no hay tierra que espiar.

El mundo canta (a veces y siempre)
por los respiraderos de la ciudad
y se abre paso en el tumulto irreflexivo
con una canción que jamás se recuerda
cuando llueve (o hace frío),
una canción quebrada que no otorga poder.



El canje


En algunos poemas el arte es la acuarela,
el arte de la dilución, escribo,
y los cisnes de Natales se esfuman ante la palabra cisne.
La vida se esconde detrás del color
                                              para engañarme,
la vida corre el riesgo de convertirse en una carta infinita.

"Una moneda por cada palabra me daba
                                           el tiempo,
lo invitaba a pasar (él siempre iba apurado),
le regalaba una estampilla rara y un vaso de té frío".

En algunos poemas el arte es el tatuaje, escribo,
y añado: las palabras duelen mucho más
que el peso de las cosas.

A veces el mundo es lento y viejo como una casa
que huele a barco y a bodega
y recibe a las gaviotas como grandes presencias.

A veces el mundo me devuelve
la visita del tiempo -afable pero firme-
que reclama su parte del león.

Abro las alacenas, muestro el cielo.
El fulgor de las pocas palabras que me quedan
es mi oscura tensión
         -en el fondo de mi dicha-
la belleza de aquellas palmeras despeinadas
contra la lancha a punto de partir.

Libros de Alejandría, 1998. 



En esta entrevista, Paulina Vinderman aborda su historia como poeta.



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viernes, 6 de mayo de 2011

Néstor Groppa (1928 - 2011)

Recibimos a través de un mail, la tristísima noticia de que nos ha dejado otro de los grandes poetas argentinos.









Queridos amigos:

mayo se transformó en un mes cruel, falleció el último de nuestros grandes poetas Néstor Groppa, ayer a las 22hs. 15m.

Lloramos al hombre que llegó desde Laborde para poner en sabias y esquivas palabras la cotidianeidad de San Salvador de Jujuy.

Que el alba del silencio ayude a nuestros corazones a soportar piedras en las párpados.

Leandro que estás en el cielo apíadate de nosotros.



un abrazo

Ricardo Guzmán



Poeta, se ofrece (con referencias)

Hace versos sencillos.
Arregla versos deshechos, o corridos
y camperas (poesías).
También coloca adjetivos vidriados (con garantía).
Indica precisos y modestos sustantivos de uso natural.
Poeta se ofrece cama afuera
o mediodía, sin comida
Siempre a domicilio en lecciones personalizadas.
─prosistas sin ángel ni vuelo, abstenerse─

Poeta sin máster.
No confundir con otro Dr. en Literatura, ni licenciado,
ni filólogo, ni lingüista. Respeta la tecnocracia literaria
y la ornitológica (terrena o celestial),
además de la tensión semasiológica, la espacialidad
y el alma de la palabras (libro de Mallén Garzón).
Poeta solamente licenciado en “gramática de los
sentimientos”.

No enseña a leer

Pero está en contacto con “la empresa Takara
que interpreta las emociones de los perritos
usando un megáfono en el can
y una pantalla de computadora para perros japoneses”

Se respetan todas las creencias literarias. Se respetan
la ciencia literaria y demás profundos saberes


Cosmética del automotor


Master coiffeur, estilista
Marí José Colorista José Marí
depilación, manos, uñas
esculpidas, cama solar,
reflejos, nutriciones,
brushing, hidratación,





planchita, iluminación,

modelado, planchados




Unisex (toque timbre al lado)




lavandinas, desodorantes, detergente nacarado



Unos llegaban a hacerse las gomas.

Otros, las arrugas de los guardabarros o una planchita

al capot (no a la capota). Hidrataban el carburador,

acentuaban la iluminación. Depilaban de paisajes

el espejito retroscópico (los tiraban

con sus caminos y las malas palabras –tics–

del lenguaje dialecto-vocabulario del buen conductor).

El coiffeur o peinador estaba con impecable mameluco

engrasado y las uñas negras y rojas

de grasa y litio tenaz.

Los clientes entraban a la fosa

para hacerse la base y luego la tintura.

Salían a los días, al mes, al tiempo

o hasta que llegara un familiar enojado a reclamar.

Pasaban noches enteras

en la cama solar o en el secador

contándose cosas.

Prometían encontrarse y volver

a la COSMÉTICA DEL AUTOMOTOR

porque Marí José y José Marí

son de absoluta confianza.

No eran careros

y su taller de belleza unisex

(camionetas 4x4 y coches –todos los tamaños

y modelos–) recibían un toque inigualable

con detergente nacarado




pasado a cepillo cerda-anden o rastra-francés




y al final

la especialidad del shampoo siliconado.




TARJETA POSTAL

con un fresno




Como plumero de orífice era el fresno. Un pavo real emplumado de otoños. La llamarada de una quema de ladrillos.Un horizonte con relámpagos de bronce. Una lluvia incendiada.Una máquina en desuso con las transmisiones y huesos de hierros al aire.Una bocanada de nieblas amarillas.Una bandera con todos los ponientes.Una sola rama de larga luz donde los inviernos comen el duro pan de los inviernos,con sus soles de rafia y sus bastones de alegistres morados.

Las lloviznas cavilaban en los fresnos.La lluvia gruesa les sacudía sus orejas amarillas, igual que a los arces, transidos.El sol los perfilaba,acentuándolos, y el cielo otorgaba sus ángeles de hospicios, hogares y preventorios mirando por las barras amarillentas con que se enreja el otoño.

!Oh las campanas frágiles de los fresnos, su vuelo de oro;sus ángelus de rostros enfebrecidos. Eran fogatas esparcidas de trecho en trecho ofrendadas a los altos valles del cielo, invocando. Anunciaban los negros torrentes del invierno. Las señales de los fresnos por Ciudad de Nieva y Los Naranjos, como surtidores de puros óxidos o de alfabetos ignotos y con cardenillo.

La paulatina bandada de los fresnos picoteando en las veredas los últimos granos del otoño entre los primeros temores y susurros del invierno. Sus hojas eran cartas donde
describían sus cosas y nostalgias los ausentes.g.