domingo, 21 de octubre de 2012
A boca de pájaro (Liliana Campazzo) Vela al viento 2012
Liliana Campazzo nació en Buenos Aires y vive en El Cóndor, Viedma, Rio Negro. Es docente, bibliotecaria y coordina talleres de lectura y escritura.
Publicó: Firme como el ocaso (1991), De no poder (1992), Las mujeres de mi casa (1998), Quieta para la foto (2003) Yuyo seco (2006) Escritos en el vidrio (2009) A boca de pájaro (2012)
De regreso de la 3era Feria del Libro de Viedma compartimos con ustedes algunos poemas de su último libro:
XIV
Unos sauces apoyados en la margen del río Chubut
son la referencia del viento que no está
la hora tan calma
parece no existir
no hablamos en las mañanas
ni comentarios
del tipo
qué lindo día
nada
ese silencio
es
lo que demuestra
la perfección de la hora
el auto deja de ser casa
otra vez en movimiento
arrastra un yuyo seco
que se metió entre sus ruedas en el último zanjón
El café deja sus huellas
en los bordes sucios de las tazas.
IV
Pájaro.
Barrer la lluvia
ahora.
Chispazo de pájaro
en los ojos de esa mujer
que guía unos chivos.
Se cruzan sus ojos con los míos
esos que apoltronados
no se animan a meterse entre su piño
mis ojos viajan cómodos
junto a mi cabeza
dentro del auto.
Hay mujeres vivas
todavía.
Ellas saben esperar
caminan sobre la huella de una magia.
Llevan en sus bolsas otras plantas
otras piedras
otras plumas
no tienen ni una gota
de miedo
saben los nombres de los pájaros
los nombran
dicen en susurros
rayadito
chucau
loica
monjita.
Estos ojos míos
cómodos
esta lengua mía
corta
estas manos mías
quietas
dicen
Pájaro.
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miércoles, 5 de septiembre de 2012
Tres libros de poesía de María Teresa Andruetto en nuestra biblioteca virtual
Pavese, Kodak y Beatriz, son los títulos que nos hizo llegar su autora, María Teresa Andruetto, para compartir con los lectores. Ya están disponibles en nuestra Biblioteca Virtual de Issuu.
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lunes, 27 de agosto de 2012
Selección natural, de Soledad Castresana
Liebre
Una estrella
me imanta los ojos.
Se escucha un estruendo.
Espero en la luz.
...
La supervivencia del más leve
Una hormiga
carga una espina.
En la punta
una mariposa
descansa.
...
Lagartija
Un órgano de la piedra
se separa y corre
de vuelta al sol.
...
La supervivencia del más leve
Van a soltar al tigre.
Va a saltar.
Voy a esperarlo con la boca abierta.
...
Tío Luis
Bordaba manteles
porque no podía
imaginar un cuerpo
para sus manos.
Poemas del libro Selección Natural.
viernes, 24 de agosto de 2012
La epigrafista, de Paulina Vinderman
Ya no me reconforta abrazar la ciudad.
La soledad del mediodía esta vez es brutal.
Duelen los huesos de dormir demasiado,
duele no recordar los sueños
y cuidar de mis flores,
e intentar escribir con mi última tinta.
Las flores del ciruelo de mi abuelo materno
eran la belleza visible.
Atrapaban mi respiración
como se atrapa un pájaro obsesionado,
disuelto en la brisa.
Me vuelco, encorvada sobre la hoja,
mi lapicera parece enfrentarse a la piedra.
Parezco perdida; he perdido una palabra
/fundamental
y no sé ahora reparar su falta.
Un halcón con su caperuza.
El amor se murió rápido, tan rápido como llegó
y en el núcleo del invierno
no hay lugar para mentiras piadosas.
Aprenderé un idioma antiguo,
alto y solitario sobre la hierba del mundo.
Sangre seca para mi historia.
Nada que ver con el amor,
nada que ver con las reglas de vida.
Un signo de puntuación
sobre la tierra donde crecía el ciruelo.
Hilos Editora invita a la presentación de "La epigrafista" de Paulina Vinderman, a realizarse
el martes 28 de agosto, a las 20 horas, en "La reforma", Av. Juan B. Justo 2135 (entre Aguirre y Loyola). Hablarán Liliana Díaz Mindurry y María Malusardi; habrá lectura de poemas y un brindis.
jueves, 23 de agosto de 2012
Tres poetas se suman a nuestra Biblioteca Virtual
Esta semana incorporamos los libros de tres poetas argentinas: Las madres remotas, de Elena Anníbali; El gigante, de Irma Elena Marc; y Diario de la Plaza y otros desvíos, de Marta Ortiz. Libros inhallables en papel.
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domingo, 8 de abril de 2012
Cadencias, una lectura sobre el libro de Valeria Cervero (Javier Galarza)
Lo que sigue es una lectura de Cadencias, el
libro de Valeria Cervero, a través de las siete palabras que dividen las
agrupaciones de los poemas: laberinto - espejos – guía - abrigo -
juegos- lengua- duración.
La figura arquetípica del laberinto suele introducirnos
en un dilema tan mítico como existencial, «como en el viento/ el día afuera del
ser/». Aún así se vislumbra una salida: «caminos sin cuándo/ y una voz/ que
guía/ desencuentros/ en el final de cada cuerpo».
Los espejos son ese espacio de alienación donde el sujeto se constituye desde fuera (Lacan), donde «Yo es otro» (Rimbaud), donde según Borges «los espejos y la creación son abominables porque multiplican el número de seres». En Cadencias los espejos y su «imagen precipicio» y algo que llama a callar: «días en que sólo soy un silencio. /
este». Ante la intemperie que propicia el poema necesitamos abrigos momentáneos, cobijos parciales, donde una palabra se hace guía o hilo de
Ariadna para salir del laberinto: «la madrevoz advierte…/ y decidís tucuerpo/ aunque desmadre»
La lección del juego es la instancia más alta en la filosofía de Nietzsche o Bataille: «frente al pequeño respiro azul/ en el espacio/ sin espejos/ sólo se puede/ ser/ el propio ausente/ olvidadiós».
Juego del carretel donde la destrucción del dios gramática nos posiciona en un
nuevo lugar en tanto usuarios de la lengua: «tar tamu deces/ siempre/
pequeña imagen/ sindecir a menos que/ Espanto/ irrumpa».
Y pese a que «apenas partimos / y casi creemos decir lo nuevo/ pero solo decimos/ nuevamente», es la poesía lo que instaura un nuevo discurso, un nuevo emplazamiento, una nueva posición en el mundo.
Queda una última instancia: la de la duración.
Somos temporales y en tanto haya un final, habitar o vivir es imprescindible: «un pacto/ pleno/ de estar// ahí».
Javier Galarza
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martes, 3 de abril de 2012
Dos poemas de Gustavo Roldán (1935-2012)
Gustavo Roldán escribía maravillosas historias para chicos, era carpintero y mago. Estaba siempre dispuesto a brindarse, a compartir, a visitar escuelas públicas, a contribuir para que este mundo sea más hermoso y más justo.
Hace muchos años, sabiendo que lo mío siempre sería la poesía, desempolvó un librito escondido de ediciones Argos y me lo regaló.
Comparto con ustedes dos poemas de Balada del aullador (1993)
Disfraces
Escondo el animal
lo disimulo
lo encadeno a la pena
de un pantalón y una camisa
ahogo los aullidos
debajo de la almohada
en la mitad de la noche
cuando es más larga la ausencia
No es fácil para un lobo
sobrevivir en medio de la gente.
1976/1990
Tras el bolsillo de la camisa
lo escondo y lo alimento
como a un suave animal
una pequeña bestia
sin uñas ni colmillos
pero con odios
a prueba de fuego
del tiempo
de la lluvia
que no quiere olvidar
que si los años pasan
y los muertos siguen muertos
las cenizas
todavía
no han aparecido.
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