lunes, 24 de enero de 2011

VOLVERÁ EL MAR y se irá... como entonces, Néstor Groppa


"OFICIO DE POETA"

1) Regalar su libro a otro poeta.
2) Regalarlo también a un vecino, o a un peatón cualquiera (siempre con molesta modestia y pudor).
3) Recibir el libro de otro poeta
    y agradecer tanta delicadeza y hermosura.
4) Entonces, alentado, creer en el mundo y en uno.
5) Pensar que se es algo (filosóficamente) y alguien.
6) Es decir: enterarnos de que estamos.
7) Tal el oficio de vivir emocionado, que la gran
     mayoría ignora y la menor, llama poeta.
8) Participar en cuanta mesa redonda haya acerca
    de la Poesía ( con mayúsculas ¡por favor¡ ).
9) Teorizar. Teorizar. Teorizar
    sobre la Poesía ( siempre con mayúscula )
    y citar. Citar. Citar. Lo más que se pueda
    agregando ejemplos con poemas memorizados.
10) La teoría y la cita si son en jerga de “tecnicatura”,
     mejor
11) Ver en qué medida nuestra (s) teoría (s)
      poética coincide con nuestra poesía
      ( si la encuentran ).
12) Ser riguroso, implacable, con todo poeta.
13) Ser generoso con uno mismo.
14) Participar de un sobornable y cambiante escalafón
       poético y de todo concurso hallable.

15) De los premios:
16) Quejarse de los premios ajenos y lamentar
      (callado) la injusticia con uno.
17) Tener paciencia.
18) En caso de no alcanzar ninguno, ocurrir
       al tiempo. Él se encargará de hacer justicia.
19) No olvidar: “La vida es corta
                        el Arte es largo.
                       Y además no importa”.
    Premio consuelo otorgado por Conrado Nalé Roxlo.
20) Vivir.
21) Ignorar todo lo anterior, menos lo propio
      junto con la historia del universo.
22) Entonces hacer el poema y con él,
     en manojito, el libro
23) Regalar ese libro a otro poeta (repasar cap. 1).
24) Los libros no se presentan ni se prestan.
      Se regalan (dedicatorias simples, ilegibles, etc. Hay
      variados tipos.)
25) Descreer de toda regla con números pares
      o impares (cábala).

De su libro VOLVERÁ EL MAR y se irá… como entonces. Ed. buenamontaña, 2007.

viernes, 21 de enero de 2011

Las linternas flotantes (Mercedes Roffé)




Porque el Ángel vigila.
Vela.
Alerta está sobre un costado del hombre.
Ángel-lechuza.
Sutil está.
Ve sin ser visto.
Trabaja.
Los ángeles trabajan.
A veces
una bala perdida los hiere
—primero a ellos—
luego se abre camino y mata.
*
Somos aún ese alba.
*
No hay traducción posible.
—o sí la hay:
de lo uno a sí mismo,
de lo uno a aquello que tantea y vence
de lo que sabe de sí
—su pobre imperio.


de "Las linternas flotantes" Mercedes Roffé, Bajo la Luna, 2009

Ea (María Julia Magistratti)




27. 

La niña camina por el pueblo
y se le ven los muertos

Entra en una casa 
los desparraman
e invita a la ronda.

Toda la tarde
juegan a espadas, a que
congelan piedras, a
hinojos que despiertan, 
a sapos lloviendo,

a que nunca gritarán las madres.

A los niños les tapan los oídos.
Los entelarañan
porque pueden verla,
la que más respira.

Porque pueden verlos
sus muertos
son lo único que está entero.

Poema 33:


Lenta de venir

del patio con las sábanas secas,

la toalla enredada en el cuello

y esa manera de llamarme

sin manos, con la cara,

me obliga


a deberle las llaves de mi casa,

el botón de la camisa, la fruta sin límites.


Porque siempre es de día en los recuerdos

tendré que llamar a mi abuela

para que se haga la noche;

ahora que ella está jugando

con sus plantas blancas

en un universo amarillo.


de "Ea" María Julia Magistratti, Ediciones del Mono Armado, 2007

Ruta de colisión (Marina Colasanti)





Como una libélula triste


Era una mujer
que apagaba los espejos.
Bastaba que llegara
y las láminas de plata
ensombrecía
lúgubre y verde
como un lago.
Ella se inclinaba
indiferente
y soplaba suave.
Nada se percibía en la superficie
ni agitación
ni tumulto.
Pero en el fondo del fondo
más allá del mirar
donde las hojas secretas se pudren
en el barro denso


la vida se mecía.





Antes de volverme gigante
Cuando yo era chica
los corredores eran largos
las mesas altas
las camas enormes.
La cuchara no cabía
en mi boca
y el tazón de sopa
era siempre más hondo
que el hambre.
Cuando yo era chica
sólo gigantes vivían
allá en casa.
Menos mi hermano y yo
que éramos gente grande
venida de Lilliput.



Ruta de Colisión (Marina Colasanti) Traducción de María Teresa Andruetto. Ediciones del Copista.2004.

miércoles, 19 de enero de 2011

Chau Marina

Compartimos el dolor de sus seres queridos y la poesía que nos dejó Cecilia Eraso en el grupo de Regale Poesía:








                                                                                                  foto: Clara Muschietti
                                                      


Sepia (Marina Kogan)


En el circo oímos
el chirrido de una puerta: 
camarín de madera, 
circo rancho de paja
y sale el trapecista y hace piruetas
y nosotros miramos con todo 
el cuerpo el vaivén del suyo:
ojos nuestros trepados de sus piernas 
nos invita gran anfitrión
con él vamos y tocamos el cielo
y nadie falta al péndulo mágico
y crece, nos envuelve 
hasta que los hilos se aflojan
en nuestras sonrisas: 
caen
las narices rojas
mi madre no me mira 
se sueltan los ojos
y el trapecista baja
y otra vez la puerta:
el chirrido de la madera
el camarín cerrado
y el cielo
rancho de paja.





Marina Kogan  escritora y guionista,
nació el 13 de mayo de 1982 y murió el 18 de enero de 2011,
 en Buenos Aires.

lunes, 17 de enero de 2011

Leyendo: Poesía Reunida de Arnaldo Calveyra





 Pese al agua que no se deforma ni se apaga nunca, pese a un río yendo a desembocar en tu sueño y ya ausentándose para ir a dar en otro, otros sueños.

  Pese al agua que no menciona nunca a nadie, pese al unísono de lugares de ese río, a los incontables afluentes de su alma en tu alma ofrecidos, pese al ojo en calma del espejo paséandose por el presente del cuarto, al "heme aquí" de la penumbra amontonándose en los libros.

  Desde uno de sus innumerables avatares, como en un sueño, le llega el rumor de lugares conocidos, de nochecitas por arbolar.

Hombre volviéndose del color glauco de la hora,
hombre que se firma oeste,
hombre que conoce el río; sus costas cenagosas

y oeste que llega aparentando luz.

de Apuntes para una reencarnación en Poesía Reunida / AH editora

martes, 11 de enero de 2011

Los recomendados III

  • Ale Méndez  propuso: "Aldo Oliva, Poesía Completa" (edit Municipal Rosario); "Herejía Bermeja", de Juan Carlos Bustriazo Ortiz (ediciones en Danza); "Las 40 poetas santafesinas", Antología realizada por Concepción Bertone (edit. UNL).
  • Valeria Cervero sumó poemas ilustrados para los más chicos (y grandes también): EL INCENDIO, de María Teresa Andruetto y Gabriela Burin, de Ediciones del Eclipse; COMO AGUA, de Eduardo Abel Gimenez y Cecilia Afonso, de Ediciones del Eclipse; VER LLOVER, de Germán Machado Lens y Fernando de la Iglesia, de Calibroscopio; LOS SUEÑOS DEL AGUA, de María del Carmen Colombo y Cristian Turdera, de Pequeño editor; LA HORMIGA QUE CANTA, de Laura Devetach y Juan Lima, de Ediciones del Eclipse. Para Sur también puede ser LOS PIOJEMAS DEL PIOJO PEDDY, de David Wapner y Roberto Cubillas, o AVION QUE VA, AVIÓN QUE LLEGA, de Laura Devetach e Istvansch. Y para más grandes, me olvidaba de AGUA/CERO, de Andruetto y Daghero, de Comunicarte.
  • Lucio L. Madariaga recomendó Esteparia de Natalia Litvinova, editados por Del Dock; Martinica, de André Breton y El ella real - de Ignacio Uranga.
  • Alejandra Correa recomendó El comienzo, de Dolores Etchecopar, Hilos; Tener lo que se tiene, de Diana Bellessi, Bajo la luna; La sangre del cordero, de Germán Arens, El suri porfiado; Ea, de Julia Magistratti (El mono armado);  La selva fría, de Silvia Castro; y Estuario, de Marisa Negri, ambos de Ediciones en Danza.
  • Laurie Perez Campana agregó Una poesía del futuro - conversaciones con Juan L. Ortiz; Potlatch, de Arturo Carrera; Horla City otros - de Fabián Casas.
  • Silvia Castro, pensó “qué le regalaría a quién”: “A mi viejo le regalaría Boccanera, los poemas que hablan de Ingeniero White; a mi hermano, Zettel, de Libertilla; a mi hermana, Tigre, de Alberto Muñoz y Javier Cófreces (En danza), a mi vieja, Estuario, de Marisa Negri (En danza).
Entre otras piezas exquisitas sugeridas por los lectores surgieron: Té de manzanilla y otros poemas Katherine Mansfield Selección, trad. y prólogo: Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich, edicion Bilingüe.