miércoles, 19 de octubre de 2011

Dos poemas de Rosabetty Muñoz









HAY OVEJAS Y OVEJAS.

Las que comen de cualquier pastizal
y duermen con una sonrisa de satisfacción
en los potreros.
Las que caminan ciegamente
por los caminos acostumbrados.
Las que beben despreocupadas
en los arroyos.
Las que no trepan por pendientes peligrosas.
Esas van a dar lana abundante
en las esquilas
y serán sabrosas invitadas
en las fiestas de fin de año.
Hay también
las que tuercen las patas
buscando campos de margaritas
y se quedan horas y horas
contemplando los barrancos.
Esas balan toda la gran noche de su vida
encogidas de miedo.
Y hay, por fin,
las malas ovejas descarriadas.
Para ellas y por ellas
son las escondidas raíces
y los mejores y más deliciosos pastos.


(De Canto de una oveja del rebaño. Santiago: Ediciones Ariel, 1981)




NO SE CRIAN HIJOS PARA VERLOS MORIR

Cuando el mar se llevó a sus tres hijos
ella estaba acodada en la puerta de
su casa, pensando en ollas aladas y repletas.
De pronto cayó en un vacío del que surgió
vieja y encorvada. No necesitó entrar para
vestirse de negro. Ya estaba recogiendo flores
cuando salió su hombre con la radio en la
mano, desamparado y tembloroso.

Ella es una sábana flotando sobre nosotros.
Nada detiene el remolino que alienta su vuelo.
Desde su vientre deshabitado
los ovarios violeta se abren como flores nocturnas.
La ansiedad es un arrecife
donde acerados corales hieren los cuerpos amados.
Sin hijos bajo sus ojos
quisiéramos las madres
ofrecerle un trozo de pañal
para vendar sus muñones o un arca
donde recoger los salados restos.

(De Hijos. Valdivia: El Kultrún, 1991)







Rosabetty Muñoz: Nace en Ancud (Chile) en 1960. Desde su titulación como Profesora de Castellano ha ejercido labores de docencia en distintos establecimientos educacionales de Chiloé y participado activamente del desarrollo cultural del sur de Chile.
Ha publicado Canto de una oveja del Rebaño, Ediciones Ariel, Santiago (1981); En Lugar de Morir, Editorial Cambio (1987); Hijos, Editorial El Kultrún, Valdivia (1991); Baile de Señoritas, El Kultrún (1994); La Santa, historia de su elevación. Lom ediciones (1998); Sombras en el Rosselot, LOM ediciones (2002)y Ratada , LOM ediciones (2005).



martes, 18 de octubre de 2011

Páginas de la herida de John Berger








Tormentas del siglo XX



El rayo, guadaña,

siega la lluvia.

Vendas de agua

caen como las ropas

-¡oh los grandes abrigos de las despedidas

aquellos abrigos grandísimos

que nunca volvían-

caen como las ropas

del ausente

en el campo vacío del cielo.




Y en la hierba de esta lluvia

flores

que crecían con la fuerza de los ríos

-¡oh los bolsillos del barquero

repletos con las cartas

los silencios y los números prometidos

de los que partieron-

que crecieron con la fuerza de los ríos

en los estuarios.




Todas las flores empezaron

en la palma de una mano,

cada pétalo

en origen

un gesto un movimiento

una caricia




Pon tu jardín en mi mejilla

tu jardín con cinco dedos

en otra ciudad

en mi mejilla.




El carro de heno

cargado con truenos

va rodando por el cielo.



Separación


Nosotros con nuestro errático lenguaje

nosotros con nuestros acentos incorregibles

y otro palabra para leche

nosotros que llegamos en tren

y nos abrazamos en los andenes

nosotros y nuestros vagones

nosotros cuya voz en nuestra ausencia

está enmarcada en la pared de un dormitorio

nosotros que lo compartimos todo

y nada:

ese nada que dividimos en dos

y tragamos con un sorbo

de la única botella,

nosotros a quienes el cuco

enseñó a contar

¿Por qué moneda

han cambiado nuestro canto?

¿Qué sabemos de poesía

en nuestras camas solitarias?



Somos expertos en regalos

los envueltos

y los que se dejan subrepticiamente.



Antes de partir escondemos nuestros ojos nuestros pies

nuestras espaldas

lo que nos llevamos es para la rejilla de los equipajes.

Atrás dejamos nuestros ojos

en los marcos de las ventanas y en los espejos

nuestros pies atrás

en la alfombra junto a la cama

nuestras espaldas en la cal de las paredes

y en las puertas colgadas de los goznes.

La puerta cerrada detrás de nosotros

y el traqueteo de las ruedas del vagón.



También somos expertos en tomar.



Nos llevamos los aniversarios

la forma de una uña

el silencio de un niño dormido

el sabor de tu apio

y la palabra para leche.

¿Qué sabemos de poesía

en nuestras camas solitarias?



Vía única, empalmes y

Apeaderos

leen en alto para nosotros.

No existe poema con versos más largos

que las líneas que hemos cogido.

Como chalanes sabemos cómo

calcular la distancia en la boca

Y juzgar su dolor por los dientes.



Con mulas, a pie

en camiones y líneas aéreas

en nuestro corazón

lo llevamos todo,

cosechas, ataúdes, agua,

gasóleo, hidrógeno, carreteras,

las lilas florecidas y

la tierra apaleada en la fosa común.

Nosotros con nuestras malas noticias del extranjero

y otra palabra para leche

¿Qué sabemos de poesía

en nuestras camas solitarias?



Como las comadronas sabemos de

la preñez en las mujeres

y cómo dan a luz,

como eruditos sabemos

lo que hace temblar al lenguaje.



Nuestra carga.

La unión de lo que ha sido dividido

hace temblar al lenguaje.

A lo largo de milenios y de la calle del pueblo

por tundras y bosques

a través de adioses y puentes

hacia la ciudad de nuestro hijo

hemos de llevarlo todo.



Nosotros contenemos poesía

Como los trenes de mercancía del mundo

Transportan ganado.

Pronto los regarán

en las vías muertas.




De "Páginas de la herida" Ed Visor de Poesía- Madrid 1995

viernes, 30 de septiembre de 2011

Postales en ciudades de arena de Carola Brantome




I

Cómo puede ser tan tierna una mujer con otra mujer
sin que ésta lo sepa cómo una palabra puede ser tan sutil
que no se sienta como una caricia cuando es la intención
que le acontece en qué medida hablar o callar o escribir
esas palabras poner esas letras que no digan nada
de lo que cree dicen o callan las palabras
acaso se dibuja un hexagrama en una página
para ser interpretado o no a cabalidad
o es sólo dejar una pluma leve volar al viento


V

Este es el amor que te ofrezco
una forma de descansar del día ajetreado
sintonizando en la noche estaciones de onda corta
la BBC de Londres
Radio Internacional de España
Taiwán Cuba Nederland Argentina
la radio encendida que se oye por la ventana
único ruido en la noche
un silencio amado en la espera
del canto de un pájaro raro
del que desconozco el nombre.

Carola Brantome (Nicaragua, 1961)



de "Postales en ciudades de arena" Ediciones en Danza. 2011
Primera Mención del Premio Casa de las Américas 2004, en Cuba

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El hueso de la sombra, de Julia Magistratti

LAS PARTES


Lleva una soga en la mano
y la soga lleva una vaca entristecida.
Todas las vacas del mundo están entristecidas.


Y si sucede la soga y la vaca,
también sucede el hombre, velado de un ojo,
cantado en la madrugada por los gallos.


El ojo que le falta soy yo que lo miro,
y todo mi cuerpo tiene presión de ojo, viaje de iris,
y me vuelvo absoluta
porque miro a un hombre, una soga y una vaca.


Siempre somos la parte que a otro le falta.


Alguien puede ser ahora las manos que he perdido;
mi mente soplada por vientos que también son de la tierra, pero 
que suceden adentro,
                  y mi corazón.
Alguien que tenga un músculo puede ser mi corazón
que me sobra y me falta;
que de madrugada, cuando los gallos cantan,
se abisma
                   y acontece lejos su abeja entre las flores.


Alguien puede tener lo que nos falta.


Yo tengo ahora un deseo demasiado grande
que se vuelve
hombre,
soga
         y vaca entristecida.




EL ECLIPSE


Con un carbón te pintaste la cara
y tomaste el camino al espejo.
Alguien gritó “vengan a ver el eclipse”
y te quedaste alzada en tus propios brazos. Inmensa de tan triste.
Primitiva de la naturaleza.


Una madre apuró un pañuelo por si alguien decidía llorar.


-Lo que le sucede al planeta, nos sucede.
Lo has sentido cuando remontaste un barrilete
o bebiste con sed de un canal en el Perú-


Ya puedes volver a todos los espejos,
dejar piedras en los caminos
para que algo tocado por tu mano se incorpore al mundo,


o criar a tu conejo de la suerte
afinar los pastos
encontrar tu trébol.


Siempre llega el eclipse cuando están las madres cerca.
Y su secuela en la costura recién abandonada,
seguirá en los años, comiéndote los ojos.


El agua que chifla sola hirviendo en la cocina;
el gusano del durazno sumergido en su placenta;
el huevo que siempre cae cuando hay un eclipse.


Mi madre es la que gritó, con la blusa a medio prender, y el cuello
extendido al cielo.
Alguien había dejado un libro sin señalar, otro la taza por la mitad
y una sábana mojada.
Y yo no caía en cuenta.


A la hora del eclipse, mi madre
era una niña olvidadiza, tremenda de sol
que yo taparía con tierra.







El hueso de la sombra, Julia Magistratti, Ediciones Ruinas circulares. Se presenta en Buenos Aires el jueves 6 de octubre, 19 hs. Archibrazo, Mario Bravo 437.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Hugo Gola: Resonancias renuentes /Ediciones en Danza 2011






Con arte de tapa e interior de Hugo Padeletti  acaba de publicarse Resonancias Renuentes de Hugo Gola.


9

hay un viento solar
    que llega
cada tanto
de él dependen e frío
   la nieve
    y el horrendo calor


algunos dicen que ese viento
  proviene de las manchas solares
pero esas manchas
        ¿cómo nacen?

llegan señales
           sacuden arrojan rayos
              se filtran desde
                   los polos
      soplan y soplan
la tierra
  toda la tierra
      está sometida
a su furia

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Marcelo Carnero, Pequeño territorio de lo cierto

Era jardinero. Me gustaba saber cómo la luz prendía esas murmuraciones, esos rezos chiquitos antes de entrar al cielo. Abría las puertas con una patada y el poder de mi rifle desmoronaba la carne e inmediatamente, se extendían sobre la superficie de la tela, esas flores hermosas, rojas, de muchas preguntas. Se hacían, como si una araña las bordara, sutilmente.
Pensaba en alguien que en China, hace miles de años, hubiera hecho lo mismo en un jardín inmenso.
Un pequeño, pálido hombre bajo la luna blanca, haciendo crecer flores con sus manos de abeja.
Mi oficio terminaba con el día.
Debo decir que a veces no era tan placentero.
La sangre es la semilla misteriosa.




Marcelo Carnero, de su libro Pequeño Territorio de lo cierto, Curandera Ediciones. Se presenta el próximo viernes 16 de septiembre, 20.30 hs. en Acevedo 1031 -entre Jufré y Lerma-. El libro es acompañado de un CD con lecturas y entrevista.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Toda la poesía a la BIblioteca Nacional


Una excelente convocatoria la del Movimiento Poético Mundial que les propone a escritores, editores y lectores, donar libros de poesía a la Biblioteca Nacional Argentina.
La idea responde a la comprobación de que gran parte de los libros de poesía que se editan en la Argentina, en un lapso no muy prolongado, son inhallables. La pregunta sobre ¿qué pasará con los libros de poesía que estamos escribiendo, con los libros de nuestros amigos, con los libros de los poetas que admiramos?, obtuvo como respuesta esta acción que se propone rescatar a los libros de su inexorable camino de desaparición. Los libros de poesía son los más vulnerables, no nacen para competir con ventaja en los estantes de las librerías. "Nos toca a todos, pero en especial a los poetas, custodiar nuestro legado, convertir esos libros que donaremos en expresión de nuestro deseo de que todos los libros de poesía pasen a formar parte de nuestro patrimonio bibliográfico", señala el comunicado de la institución.
De esta forma, cada persona -poeta, editor o lector- que quiera donar un libro de poesía -sea éste un libro propio o de un amigo, de autor argentino o latinoamericano- podrá hacerlo. La iniciativa se propone, además, motivar a todas las bibliotecas de todas las capitales de provincia, en todas las ciudades y los pueblos de nuestro país a que emprendan acciones similares, adquiriendo los libros de poesía o realizando campañas de donación.
La propuesta surgió a partir de una iniciativa del Movimiento Poético Mundial para celebrar a la poesía en más de 350 ciudades del mundo. 

La cita es el sábado 24 de septiembre a las 12 hs. en la Plaza del Lector, de Av. Las Heras y Agüero en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.