domingo, 4 de septiembre de 2011

Toda la poesía a la BIblioteca Nacional


Una excelente convocatoria la del Movimiento Poético Mundial que les propone a escritores, editores y lectores, donar libros de poesía a la Biblioteca Nacional Argentina.
La idea responde a la comprobación de que gran parte de los libros de poesía que se editan en la Argentina, en un lapso no muy prolongado, son inhallables. La pregunta sobre ¿qué pasará con los libros de poesía que estamos escribiendo, con los libros de nuestros amigos, con los libros de los poetas que admiramos?, obtuvo como respuesta esta acción que se propone rescatar a los libros de su inexorable camino de desaparición. Los libros de poesía son los más vulnerables, no nacen para competir con ventaja en los estantes de las librerías. "Nos toca a todos, pero en especial a los poetas, custodiar nuestro legado, convertir esos libros que donaremos en expresión de nuestro deseo de que todos los libros de poesía pasen a formar parte de nuestro patrimonio bibliográfico", señala el comunicado de la institución.
De esta forma, cada persona -poeta, editor o lector- que quiera donar un libro de poesía -sea éste un libro propio o de un amigo, de autor argentino o latinoamericano- podrá hacerlo. La iniciativa se propone, además, motivar a todas las bibliotecas de todas las capitales de provincia, en todas las ciudades y los pueblos de nuestro país a que emprendan acciones similares, adquiriendo los libros de poesía o realizando campañas de donación.
La propuesta surgió a partir de una iniciativa del Movimiento Poético Mundial para celebrar a la poesía en más de 350 ciudades del mundo. 

La cita es el sábado 24 de septiembre a las 12 hs. en la Plaza del Lector, de Av. Las Heras y Agüero en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

viernes, 26 de agosto de 2011

Los frutos del apetito, Javier Cófreces y Eduardo Mileo




“Los niños traen un pan bajo el brazo, por eso se dice que Dios
le da pan a quien no tiene dientes.” Juan Antonio Vasco

Los hijos deseados I
Trae un pan bajo el brazo
trae una flauta
un dolor sonoro.
Viene batiendo palmas
toca y se va
como un aplauso.
Su doloroso pan
su flauta bajo el brazo
viene batiendo palmas.
Toca y se va como un aplauso
su brazo doloroso
trae un pan.

Javier Cófreces y Eduardo Mileo (anticipo de Los frutos del apetito / Ed. en Danza 2011).


Se presenta en Buenos Aires, el próximo 8 de septiembre de 2011, en Boedo 880.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Se reedita Matar un animal, de Susana Villalba


Tiendo la mano hacia el reloj,
ya no te espero, caigo en otra trampa.
Te espero en un lugar que no existe.
Soy yo la que no llega
a comprender que se vacía
lo lleno y viceversa.
Caés como el cangrejo
en un caracol vacío.
Como cae un caballo
celoso de su sombra,
La luna estaba
demasiado alta.
La ballena sueña con el hijo
que pueda separar la tierra
en dos cuando camina.
Tiendo la mano y sólo encuentro algas,
minutos que se escurren
lamentos
del agua que es el alma
del mundo.
Soy yo la que lleva un cartel
de aquí se escucha
y todo el que ha perdido
el corazón,
como si fuera un caracol que canta
me lo tiende.
Menos vos.

Fragmento de Matar un animal, de Susana Villalba. 



La editorial Curandera, reedita este libro de Susana Villalba, reciente ganadora de la Beca Guggenheim . La presentación se realiza el viernes 2 de septiembre de 2011, en Acevedo 1031, entre Jufré y Lerma, Ciudad de Buenos Aires, a las 20 hs. Habrá poesía, brindis y festejo. Susana estará presente y leerá fragmentos de su libro.

domingo, 7 de agosto de 2011

Mercedes Roffé: Canto errante











Hace no sé cuántos sueños se inició este viaje
fuera del sol                              ribera de la muerte
como un velo se hunde hacia atrás en la memoria
aprendiz de un destierro
oh espejo, luna de mal agüero
Desde qué monte preguntaré a las aguas del camino
fuera del sol                               ribera de la muerte
El tiempo se ha detenido
                                                 y sin embargo
hay verbos que acontecen
ayer un chopo                            tal vez mañana un sauce
Cruzo la tarde como la espesura blanca de la leche
Desde las costas me alargan sus brazos un ciego
                                                      un monje
                                         una muñeca


YO HABÍA PROFETIZADO LA PERDIDA DEL REINO


Yo había visto desfilar las barcas de la locura
Yo había visto el gesto excelso de los sacerdotes del ocio


Entrañas de los buitres, vosotras
que me habíais develado la destrucción del templo


Mas
quién oyó


No hubo en Toledo ni en Alejandría lugar
la negra lengua del vate


Yo había profetizado la muerte de los dioses


Mas
quién oyó








de "Canto errante" Tsé Tsé,   Buenos Aires, 2002

sábado, 30 de julio de 2011

El río (Javier Heraud)




1


Yo soy un río
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por  la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente
más violentamente,
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.


2


Yo soy un río,
un río,
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy a beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.


Colección la Honda.. Casa de las Américas, Cuba 1975




Javier Heraud nació en Lima en 1942. Estudió  Letras en la Universidad Católica y durante un tiempo estudió becado en Cuba.. En 1963 murió combatiendo por la liberación de su país en Puerto Maldonado. Publicó El viaje (1962) y El río (1964)

miércoles, 22 de junio de 2011

El libro de los espejos (Alejandro Calabrese)

                                                    Medusa. Arnold Böcklin




162. La unidad no puede asirse o deslizarse en un espejo. Pero dos espejos juntos forman un animal predestinado a una memoria infinita.

171. Delante del espejo, todos los seres llevan en sus brazos la sombra, y en sus espaldas la luz.

323. Oh espejos navegantes. En la vida idéntica, reabren la mirada; en la aproximación del cristal y la bengala, alcanzan resplandor: en la abundancia del lino comunicante, del fósforo y el sílice cautivos de la piedra, del agua especular y de la quemadura.

394. El alma humana es espejo para el tacto.

599.Los espejos necesitan un recinto en el que ejercitar la única forma de amor que conocen: el insomnio

792. Ningún jardinero debe regar de espejos el césped, cuando un alud de luz brota de los silabarios del cielo, porque eso constituye la anestesia ideal para el chirriar irascible de los pájaros.

1099. Solamente el espíritu de los espejos tiene un nombre. Para pronunciarlo y comprenderlo es preciso volverse niño, y sufrir las violencias de la ambigüedad, en el viejo hibisco sonámbulo de la infancia.

de "El Libro de los Espejos" Alejandro Calabrese. Ediciones Ultimo Reino, 2009.

viernes, 17 de junio de 2011

Poema para ser leído en voz alta por el Barbado Muñoz (Miguel Gaya)







Poema para ser leído en voz alta por el Barbado Muñoz

Olvida la piel nacarada de las ninfas del bosque.
Olvida el cuero moteado de los chanchos salvajes.
Que se pierdan todos ellos en la espesura.
Tu piel es la de los perramus percudidos que se cuelgan en las esquinas de adoquines mojados
Para espantar los autos de la muerte que te rondan como escarabajos gigantes.

Olvida los bosques, las montañas, los lagos.
Olvida los campos sembrados y los mares azules.
Del mar océano comprendes sólo la furia de Ahab
Y si acaso, a los piratas.

Lo tuyo son las ciudades.
Las ciudades de los hombres
Donde eliges siempre casas viejas
En las que tus risotadas puedan venir rebotando
Por las habitaciones.
Allí habitas. Allí vuelves
Después de pasearte por las calles como príncipe del exilio
Con magníficas capas de sombra y sortilegio.

Olvida el aire puro de las montañas, el leve rocío de las prímulas.
Tu aliento no es de ajonjolí.
Llevas contigo un aliento como de animal de pelo en las orejas
Y las mujeres que te rozan sienten el asalto de una íntima conciencia de ser presas con sangre y vísceras.
Olvida las familias.

Olvida las familias y las buenas conciencias.
Déjate cercar por los niños que te reconocen como uno de ellos
Y olvida que serán adultos.
Cuéntales historias que los dejen
Con los ojos abiertos para siempre.
Abre los ojos de los demás
Que ese es tu sino.

Porque tuyo es un reino
Que todos desconocen e intuyen
Sólo por las riquezas que expandes
Cuando caminas.

Cuando caminas
Nada te es ajeno
Nada te arredra y del vasto mundo
De todos los sonidos del vasto mundo
Eliges
La palabra
Manjar.


Miguel Gaya
(poema inédito)