domingo, 7 de agosto de 2011

Mercedes Roffé: Canto errante











Hace no sé cuántos sueños se inició este viaje
fuera del sol                              ribera de la muerte
como un velo se hunde hacia atrás en la memoria
aprendiz de un destierro
oh espejo, luna de mal agüero
Desde qué monte preguntaré a las aguas del camino
fuera del sol                               ribera de la muerte
El tiempo se ha detenido
                                                 y sin embargo
hay verbos que acontecen
ayer un chopo                            tal vez mañana un sauce
Cruzo la tarde como la espesura blanca de la leche
Desde las costas me alargan sus brazos un ciego
                                                      un monje
                                         una muñeca


YO HABÍA PROFETIZADO LA PERDIDA DEL REINO


Yo había visto desfilar las barcas de la locura
Yo había visto el gesto excelso de los sacerdotes del ocio


Entrañas de los buitres, vosotras
que me habíais develado la destrucción del templo


Mas
quién oyó


No hubo en Toledo ni en Alejandría lugar
la negra lengua del vate


Yo había profetizado la muerte de los dioses


Mas
quién oyó








de "Canto errante" Tsé Tsé,   Buenos Aires, 2002

sábado, 30 de julio de 2011

El río (Javier Heraud)




1


Yo soy un río
voy bajando por
las piedras anchas,
voy bajando por
las rocas duras,
por el sendero
dibujado por el
viento
Hay árboles a mi
alrededor sombreados
por  la lluvia.
Yo soy un río,
bajo cada vez más
furiosamente
más violentamente,
bajo
cada vez que un
puente me refleja
en sus arcos.


2


Yo soy un río,
un río,
un río
cristalino en la
mañana.
A veces soy
tierno y
bondadoso. Me
deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy a beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de
día,
y
de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.


Colección la Honda.. Casa de las Américas, Cuba 1975




Javier Heraud nació en Lima en 1942. Estudió  Letras en la Universidad Católica y durante un tiempo estudió becado en Cuba.. En 1963 murió combatiendo por la liberación de su país en Puerto Maldonado. Publicó El viaje (1962) y El río (1964)

miércoles, 22 de junio de 2011

El libro de los espejos (Alejandro Calabrese)

                                                    Medusa. Arnold Böcklin




162. La unidad no puede asirse o deslizarse en un espejo. Pero dos espejos juntos forman un animal predestinado a una memoria infinita.

171. Delante del espejo, todos los seres llevan en sus brazos la sombra, y en sus espaldas la luz.

323. Oh espejos navegantes. En la vida idéntica, reabren la mirada; en la aproximación del cristal y la bengala, alcanzan resplandor: en la abundancia del lino comunicante, del fósforo y el sílice cautivos de la piedra, del agua especular y de la quemadura.

394. El alma humana es espejo para el tacto.

599.Los espejos necesitan un recinto en el que ejercitar la única forma de amor que conocen: el insomnio

792. Ningún jardinero debe regar de espejos el césped, cuando un alud de luz brota de los silabarios del cielo, porque eso constituye la anestesia ideal para el chirriar irascible de los pájaros.

1099. Solamente el espíritu de los espejos tiene un nombre. Para pronunciarlo y comprenderlo es preciso volverse niño, y sufrir las violencias de la ambigüedad, en el viejo hibisco sonámbulo de la infancia.

de "El Libro de los Espejos" Alejandro Calabrese. Ediciones Ultimo Reino, 2009.

viernes, 17 de junio de 2011

Poema para ser leído en voz alta por el Barbado Muñoz (Miguel Gaya)







Poema para ser leído en voz alta por el Barbado Muñoz

Olvida la piel nacarada de las ninfas del bosque.
Olvida el cuero moteado de los chanchos salvajes.
Que se pierdan todos ellos en la espesura.
Tu piel es la de los perramus percudidos que se cuelgan en las esquinas de adoquines mojados
Para espantar los autos de la muerte que te rondan como escarabajos gigantes.

Olvida los bosques, las montañas, los lagos.
Olvida los campos sembrados y los mares azules.
Del mar océano comprendes sólo la furia de Ahab
Y si acaso, a los piratas.

Lo tuyo son las ciudades.
Las ciudades de los hombres
Donde eliges siempre casas viejas
En las que tus risotadas puedan venir rebotando
Por las habitaciones.
Allí habitas. Allí vuelves
Después de pasearte por las calles como príncipe del exilio
Con magníficas capas de sombra y sortilegio.

Olvida el aire puro de las montañas, el leve rocío de las prímulas.
Tu aliento no es de ajonjolí.
Llevas contigo un aliento como de animal de pelo en las orejas
Y las mujeres que te rozan sienten el asalto de una íntima conciencia de ser presas con sangre y vísceras.
Olvida las familias.

Olvida las familias y las buenas conciencias.
Déjate cercar por los niños que te reconocen como uno de ellos
Y olvida que serán adultos.
Cuéntales historias que los dejen
Con los ojos abiertos para siempre.
Abre los ojos de los demás
Que ese es tu sino.

Porque tuyo es un reino
Que todos desconocen e intuyen
Sólo por las riquezas que expandes
Cuando caminas.

Cuando caminas
Nada te es ajeno
Nada te arredra y del vasto mundo
De todos los sonidos del vasto mundo
Eliges
La palabra
Manjar.


Miguel Gaya
(poema inédito)

miércoles, 25 de mayo de 2011

La extensión de una frase, por Javier Galarza

Cuando llegamos a los mil miembros (en el grupo de Facebook), prometí una columna para la gente de Regale Poesía. Aquí va, siguiendo el espíritu del grupo, con una bibliografía que es mi recomendación de lecturas en esta entrada. 

Los filósofos presocráticos pensaban con la (i)lógica de la poesía. Tomemos cualquier aforismo de Heráclito o algún fragmento de Parménides (“El camino que sube y el camino que baja son uno y el mismo” o “el pensar y el ser son la misma cosa”, por ejemplo). 
Según la filosofía de Heidegger (deudora de la poesía de Holderlin, Trakl y Rilke) cuando Heráclito pensó el logos como palabra directriz, la palabra era lo nombrado.
Veamos los aforismos de Antonio Porchia, por dar otro ejemplo: 
“Cerca de mi no hay mas que lejanías”. 

Poetas como Roberto Juarroz y Alejandra Pizarnik extendieron esas “frases” para forjar su poética.
Recurro a otro autor, Henri Meschonnic: “es porque me nombro / tú / que no olvido / vivir”. ¿Un pensamiento? ¿Una ética hacia el otro? 
Voy al diccionario. 
Fraseo: El arte de puntuar y graduar una frase musical. 

Creo que allí hay una clave para recuperar la oralidad de la poesía, su origen en los romanceros anónimos y por qué no, su poder de pensamiento. La poesía, en los libros sagrados de todas las culturas, siempre un paso adelante. Sin totalitarismos, abriendo grietas en la realidad acordada, brechas. Mostrándonos por ese breve instante que dura la desocultación, hacia donde podemos mirar.
Duración no mensurable, la de quien juega su vida en el lenguaje. 
O en la extensión de una frase.
Mejor otro verso de Meschonnic:


hoy / las hojas muertas / iban más rápido que yo


Los presocráticos, ediciones Orbis.
Logos, Heráclito, (fragmento 50), Martin Heidegger 
Puesto que soy esa zarza, Henri Meschonnic, Leviatán. 
Voces de Antonio Porchia. (Hay bellas ediciones en usados y reedición de Alción.)
Alejandra Pizarnik, Cesar Aira, Beatriz Viterbo 
Cancionero y romancero español, de Dámaso Alonso.

Javier Galarza. Argentina. Su blog.
Imagen: Selina Swayne, Floating.


jueves, 19 de mayo de 2011

Bulgaria, de Paulina Vinderman

Cruces


De golpe es muy extraño sobrevivir,
recordar a la mujer hechizada
y no el momento en que se fue:
más errante que nunca pero muy poco sabia,
torpe en el bullicio del verano,
torpe en la espera.

Hubo un hombre sin sueños
para siempre detenido en la estación del calor.
No se reconocieron ni en los ojos
en la planicie árida del parador 
(un jugo, una radio encendida,
la loca esperanza de llegar sin morir)

El mundo canta (a veces)
como una apuesta imposible
y eso lo vuelve ronco y despiadado.

No hay rumor para oír, no hay tierra que espiar.

El mundo canta (a veces y siempre)
por los respiraderos de la ciudad
y se abre paso en el tumulto irreflexivo
con una canción que jamás se recuerda
cuando llueve (o hace frío),
una canción quebrada que no otorga poder.



El canje


En algunos poemas el arte es la acuarela,
el arte de la dilución, escribo,
y los cisnes de Natales se esfuman ante la palabra cisne.
La vida se esconde detrás del color
                                              para engañarme,
la vida corre el riesgo de convertirse en una carta infinita.

"Una moneda por cada palabra me daba
                                           el tiempo,
lo invitaba a pasar (él siempre iba apurado),
le regalaba una estampilla rara y un vaso de té frío".

En algunos poemas el arte es el tatuaje, escribo,
y añado: las palabras duelen mucho más
que el peso de las cosas.

A veces el mundo es lento y viejo como una casa
que huele a barco y a bodega
y recibe a las gaviotas como grandes presencias.

A veces el mundo me devuelve
la visita del tiempo -afable pero firme-
que reclama su parte del león.

Abro las alacenas, muestro el cielo.
El fulgor de las pocas palabras que me quedan
es mi oscura tensión
         -en el fondo de mi dicha-
la belleza de aquellas palmeras despeinadas
contra la lancha a punto de partir.

Libros de Alejandría, 1998. 



En esta entrevista, Paulina Vinderman aborda su historia como poeta.



www.youtube.com/audiovideoteca
www.twitter.com/audiovideoteca

viernes, 6 de mayo de 2011

Néstor Groppa (1928 - 2011)

Recibimos a través de un mail, la tristísima noticia de que nos ha dejado otro de los grandes poetas argentinos.









Queridos amigos:

mayo se transformó en un mes cruel, falleció el último de nuestros grandes poetas Néstor Groppa, ayer a las 22hs. 15m.

Lloramos al hombre que llegó desde Laborde para poner en sabias y esquivas palabras la cotidianeidad de San Salvador de Jujuy.

Que el alba del silencio ayude a nuestros corazones a soportar piedras en las párpados.

Leandro que estás en el cielo apíadate de nosotros.



un abrazo

Ricardo Guzmán



Poeta, se ofrece (con referencias)

Hace versos sencillos.
Arregla versos deshechos, o corridos
y camperas (poesías).
También coloca adjetivos vidriados (con garantía).
Indica precisos y modestos sustantivos de uso natural.
Poeta se ofrece cama afuera
o mediodía, sin comida
Siempre a domicilio en lecciones personalizadas.
─prosistas sin ángel ni vuelo, abstenerse─

Poeta sin máster.
No confundir con otro Dr. en Literatura, ni licenciado,
ni filólogo, ni lingüista. Respeta la tecnocracia literaria
y la ornitológica (terrena o celestial),
además de la tensión semasiológica, la espacialidad
y el alma de la palabras (libro de Mallén Garzón).
Poeta solamente licenciado en “gramática de los
sentimientos”.

No enseña a leer

Pero está en contacto con “la empresa Takara
que interpreta las emociones de los perritos
usando un megáfono en el can
y una pantalla de computadora para perros japoneses”

Se respetan todas las creencias literarias. Se respetan
la ciencia literaria y demás profundos saberes


Cosmética del automotor


Master coiffeur, estilista
Marí José Colorista José Marí
depilación, manos, uñas
esculpidas, cama solar,
reflejos, nutriciones,
brushing, hidratación,





planchita, iluminación,

modelado, planchados




Unisex (toque timbre al lado)




lavandinas, desodorantes, detergente nacarado



Unos llegaban a hacerse las gomas.

Otros, las arrugas de los guardabarros o una planchita

al capot (no a la capota). Hidrataban el carburador,

acentuaban la iluminación. Depilaban de paisajes

el espejito retroscópico (los tiraban

con sus caminos y las malas palabras –tics–

del lenguaje dialecto-vocabulario del buen conductor).

El coiffeur o peinador estaba con impecable mameluco

engrasado y las uñas negras y rojas

de grasa y litio tenaz.

Los clientes entraban a la fosa

para hacerse la base y luego la tintura.

Salían a los días, al mes, al tiempo

o hasta que llegara un familiar enojado a reclamar.

Pasaban noches enteras

en la cama solar o en el secador

contándose cosas.

Prometían encontrarse y volver

a la COSMÉTICA DEL AUTOMOTOR

porque Marí José y José Marí

son de absoluta confianza.

No eran careros

y su taller de belleza unisex

(camionetas 4x4 y coches –todos los tamaños

y modelos–) recibían un toque inigualable

con detergente nacarado




pasado a cepillo cerda-anden o rastra-francés




y al final

la especialidad del shampoo siliconado.




TARJETA POSTAL

con un fresno




Como plumero de orífice era el fresno. Un pavo real emplumado de otoños. La llamarada de una quema de ladrillos.Un horizonte con relámpagos de bronce. Una lluvia incendiada.Una máquina en desuso con las transmisiones y huesos de hierros al aire.Una bocanada de nieblas amarillas.Una bandera con todos los ponientes.Una sola rama de larga luz donde los inviernos comen el duro pan de los inviernos,con sus soles de rafia y sus bastones de alegistres morados.

Las lloviznas cavilaban en los fresnos.La lluvia gruesa les sacudía sus orejas amarillas, igual que a los arces, transidos.El sol los perfilaba,acentuándolos, y el cielo otorgaba sus ángeles de hospicios, hogares y preventorios mirando por las barras amarillentas con que se enreja el otoño.

!Oh las campanas frágiles de los fresnos, su vuelo de oro;sus ángelus de rostros enfebrecidos. Eran fogatas esparcidas de trecho en trecho ofrendadas a los altos valles del cielo, invocando. Anunciaban los negros torrentes del invierno. Las señales de los fresnos por Ciudad de Nieva y Los Naranjos, como surtidores de puros óxidos o de alfabetos ignotos y con cardenillo.

La paulatina bandada de los fresnos picoteando en las veredas los últimos granos del otoño entre los primeros temores y susurros del invierno. Sus hojas eran cartas donde
describían sus cosas y nostalgias los ausentes.g.